lunes, 17 de junio de 2013

Recado

Llorar sin motivo es muy gratificante. Desde los sumideros de las entrañas brotan, de vez en cuando, sinsabores dolorosos que, silenciosamente, emborronan la línea que dibuja la silueta del alma, dejándonos desprovistos de entendimiento para darle sentido a todo lo que nos rodea, y dejándonos, al mismo tiempo, despojados de sentido propio. Sentirse desvalido, mientras el jugo sentimental fluye por el rostro, erosionando la imagen que mostramos al mundo. Me caracterizo por ser persona exánime en materia de lágrimas, pero no tanto como para derrochar sentimiento cristalino al abrazo de dos atardeceres consecutivos. Y no sé porqué. Siento cómo el descaro de la vida, la insolencia cronológica y el cinismo burlesco de mis errores me recorren la piel apoderándose de cada una de mis terminaciones nerviosas, arrebatándome la sonrisa. Noto cómo la decepción propia se apodera de mi razón. Veo, cómo la desilusión se convierte en homicida de aquella mínima auto-compasión que hace poco vivía en mi. Soy simpatizante del drama en la retórica, pero no me complace sentir cómo fluyen las palabras entre mis dedos mientras describo la desdicha. No tengo ni la más remota idea de qué me está pasando. Tal vez estoy creciendo, o la vida me está presionando a tal efecto. Crecer... Ese término no brinda, precisamente, caricias de consuelo a esta tesitura, puesto que conforme crezco yo, crecen mis dudas. No me soluciona nada crecer. Los días me balancean entre unas horas y otras... Al amparo cíclico de las semanas... A la espera de nada. Conforme materializo estos pensamientos, dos bolitas de cristal peregrinan desde mis ojos hasta la comisura de mis labios, lugar donde se encuentran y al tiempo que se hacen el amor al son de la pesadumbre, se convierten en recaderas de un mensaje con sabor a sal. Amargo. Un encargo que me recuerda cosas que ya sé. Me escuece el alma y me pesa el pesar. No puedo dejar llorar.

3 comentarios:

  1. Hay algo creciendo adentro que provoca el llanto. O es que quizá, crecés vos, si, y ves un poco más. O menos. Un abrazo.

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  2. Al crecer, dejas cosas atrás, y el día de mañana será solo un recuerdo borroso.
    Eso debes hacer, borrar, como lo hace el tiempo..

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  3. Crecer es una palabra que no me gusta demasiado...

    Una abraçada forta!!!

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