lunes, 28 de enero de 2013

El recuerdo de la luna

Acabo de recuperar esto. Sonrío al pensarlo. Me estremece sentirlo, aún, tan de cerca.

Salgamos ahí fuera y tirémosle piedras a la luna, a ver si con suerte nos cae y la guardamos en la caja de galletas que hay encima del sofá. Guárdala. Dejaremos la noche a oscuras y todos creerán no estar viviendo. Excepto nosotros. Una vez la guarde, cerraré la caja, me sentaré encima y te comeré a besos como si mañana no fuésemos a despertar. A oscuras...Dibujaré ansiosamente con mis dedos la silueta de tu vigoroso y recio cuerpo. Te acariciaré el pelo y poco a poco, esos dulces roces se convertirán en feroces tirones impulsivos, propios de una justificada perturbación. La perturbación por tenerte delante...Me abalanzaré sobre ti y te susurraré al oído esas palabras que me dedicabas los viernes de madrugada. Te las recordaré y sin prejuicios ni reparos, nos envolveremos en una atmósfera jadeante, ultrajando el respeto a nuestros propios cuerpos y haciendo sudar a las pardes... Las gotas de sudor se deslizarán por el crital del marco de fotos de tus tíos de Jaén y morirán ahogadas las caléndulas del salón. Beberemos daiquiris de La Habanna, Absenta o Whisky escocés, sin obedecer a la abstemia programada en cada fin de año. Temblará todo y el cristal de la entrada se resquebrajará, colisionando contra el suelo al mismo tiempo que un sollozo varonil se apoderará del eco de toda la casa. Todos nos oirán, pero nadie será capaz de vernos...La luna estará en la caja... La noche estará a oscuras... La vida seguirá pasando ...y yo, seguiré con el deseo de no querer estar jamás a más de tres centímetros de ti, maniatándote y recluyéndote por siempre entre mis piernas, mientras me sujetas con fuerza el rostro y me recuerdas que aunque capturemos la luna y creemos la oscuridad, solo cuando tu luz interior se apague, deje de sonar el 'tic-tac' del reloj y abandones este mundo, te separarás de mí. Hasta ese momento, con la luna recluída, seguiré amándote a oscuras, bajo las sábanas, todas las tardes de mi vida.


domingo, 20 de enero de 2013

Disyuntiva

Toda la fuerza mental y la capacidad cognitiva de tener la noción espacio-temporal controlada, me la anula con un simple atisbo concupiscente... Y lo más lindo es que es sin premeditación... Sin darse cuenta... Difuminando la situación con pinceladas de estridente dejadez, tanto, que desde aquí se oyen los golpes bajos... Para mí no habla, sino que lanza palabras al aire...Vocablos y enunciados que yo cojo al vuelo y reúno a mi modo, componiendo las líneas que yo quiero... Dicen que de graves errores y embustes está cargada la Historia... No iba a ser menos la mía, ya que queda relegada, inexorablemente, al subsuelo vital... A la temática más mundana... A jóvenes historias que no hacen más que corroborar las lascivas teorías de psicoanalista austriaco... Todo gira entorno al mismo rojo epicentro...  Todo acto tiene un fin en si mismo, y todo fin conlleva un riesgo.
Situación que es un cómputo perfecto de la más odiosa ilusión. Conjetura que me cansa. Coyuntura que engloba una postración mental injustificada.
Se me está acabando la paciencia

lunes, 14 de enero de 2013

A MIS PSICÓLOGOS.

A modo de nota rápida, entre leyes y jurisprudencia, a las 4h de la madrugada, os quería decir algo: Para empezar, no sé muy bien en qué idioma debería decir esto, puesto que me dirijo a dos personas totalmente opuestas en todos los sentidos: Una, castellano-parlante, con raíces paternales "del interior de las Españas" y el otro, parlante profundo y acérrimo del más arraigado valenciano de huerta. Lo haré en castellano, cumpliendo con protocolos y costumbres absurdas. Le cederé el privilegio a la señorita. Bien, sois, ambos, dos personas fundamentales en mi vida. Cada uno, ha dejado una huella exageradamente importante dentro de mi corazón. Cada uno a su manera... Con distintos matices... Desde distintos puntos de vista, desde diferentes posiciones... Variando los modos, pero con un factor común: un "querer" brutal. Me habéis dado, disparando con precisión de relojero suizo, en el epicentro del cuerpo, provocando que cada poro de mi piel exhale ternura por vosotros... Justamente, ambos estudiáis Psicología... ¿Quién lo diría? Echad dos años atrás... Ahora 6 años más... Dejaos llevar por el paso del tiempo... Acelerad... Plantaos en el 2005... 12 añitos... ¿Quién me diría a mi que esa persona con la que aprendí a escribir mi nombre, que compartía pupitre, pelota, bocadillo y colorines conmigo, llegaría a ser quien es hoy, con 20 años, para mi? Y ¿Quién me diría que aquella que, por aquel entonces ni siquiera conocía, iba, prácticamente a alimentarme el corazón? Me encantan las vueltas de la vida y sus repentinos cambios coyunturales... Pero odio las vueltas que le doy yo a las cosas, porque os estaba hablando de que ambos estudiáis Psicología... Después de todo. Después de tantas vueltas. Al final, aterrizamos. Hoy tenéis un examen, la misma prueba. Una evaluación de conocimientos. Un papel blanco sobre el que esbozar líneas. Una simple comprobación analítica y numérica de una tarea memorística bien hecha (ya veis lo que es el sistema...) Sois dos personas jodidamente inteligentes,(y esto no son adulaciones baratas del momento, es la verdad hecha palabra) pero salga lo que salga, cuando hagan el recuento de fallos y aciertos, tanto si el resultado es positivo como si es negativo, no será equiparable a lo que sois en el día a día. Conmigo no cometéis fallos. Nunca. Si hacéis alguna vez algo mal, lo vuestro no son delitos, ni faltas...(Ya tengo que dejar la pizquita del Derecho) Son simples pruebas, pruebas de la vida... La vida, esa a la que tanto le tengo que agradecer... Porque pienso, pienso y llego a la conclusión de que hay un universo, miles de galaxias, planetas, astros... En el planeta en que vivimos, continentes, mares, países, ciudades, pueblos, millones de habitantes... Y, alguien, no sé qué ni quién, me hace toparme con vosotros. Físicamente... Espiritualmente... Os pone en mi camino... en mis 5 sentidos, en mi corazón. Os digo, sinceramente: Un placer, un verdadero placer coincidir en esta vida.



Ambos a la izquierda de la imagen. Esta foto era idónea... Cada "loco" con su tema. Ellos... Sus locuras, sus manías, sus historias... Los psicólogos... Los míos. Dos mundos; dos vidas. Mis días. Mis hombros. Mis sonrisas. Simplemente, mis amigos.   

miércoles, 2 de enero de 2013

Nunca

Como un tiro. Efectivamente, como un disparo. En medio del pecho. Instantes que estremecen. Situaciones propias del crecer. Cambios coyunturales que desgarran. Pérdidas. Pérdida de todo. Me han congelado el corazón... Me han pintado retinas de blanco.
Extrañarse es empezar a entender.