jueves, 4 de octubre de 2012

Recuerdos de Alaska

Vuelvo a colgar este texto que escribí hace unos meses, en honor a los elogios brindados hacia su retórica, por parte de una amiga. Me lo recordó y lo he buscado. Sigo sintiendo al pasear la vista por sus líneas. Espero que os guste.
Muchos besos.


Tal vez en el limbo, duerma todavía la sombra de tu sonrisa, esa que a día de hoy no puedo ver.  En un intento de elaborar un compendio descuidado de preudo-recuerdos empolvados, sufre titubeante la demora de lo que aun no fue.... Memorias no escritas en ninguna pared. La soledad se pasea hoy por el corazón entre gritos, mientras yo, discuto con la vida... Y cada cual, peleando con su bandera en una contienda de dos...  Yo, con la noche de testigo, bailo con el tiempo, con su velocidad intrínseca llevando por vestido... Huyendo de los deseos y matando por prejuicios... Siendo odiosamente masoca. Resuenan por aquí protuberantes latidos de impaciencia, en un tono cada vez más fuerte... Abro camino al andar, dañándome con la maleza solvente que osa emborracharme a base de crudos interrogantes. Todo lo que pienso, lo guarda bajo llave mi amigo el silencio. Como el día y la noche... Dos enamorados imposibles, que se persiguen mutuamente sin llegar nunca a encontrarse. Así somos. Dos vagabundos merodeando por la vida con la brújula atrofiada. Busco tu Norte... Sin saberlo, tú buscas mi Sur. Registro entre corazones con el pretexto de encontrar la serenidad norteña... Una viril medicina para la sinrazón que hoy sazona mis motivos. Tú buscas el dulce y cálido temperamento del Sur, sin saberlo... Y así estaremos, igual que el día y la noche... Sin encontrarnos. Viajemos a Alaska y allí, sin dormir, desde la barra de un bar desierto, contemplemos la aurora boreal, ese fenómeno en el que la noche y el día se hacen el amor, desprendiendo destellos de una pasión recluida... Tal vez allí, nosotros también seamos compatibles.
Mi corazón me habla de ti constantemente... Charlamos y de vez en cuando, me cuenta historias de mitades, de whisky escocés compartido, de amor desmedido, de culminaciones, de pasiones, de miradas rasgadas, de voces entrecortadas, de sábanas mojadas, de lágrimas ebrias de locura, de manos entrelazadas, de sueños por cumplir... Suelo tomarme un café con él mientras me cuenta todo eso... A menudo coincidimos en los deseos... Vivimos juntos en el mismo cuerpo. Él quiere que lo puebles... Mi piel pide a gritos tu epidermis... Y yo, te quiero a tí.
No es verdad que el tiempo se esté acabando... Queda mucho whisky por derramar, mucho humo que exhalar en conversaciones acompañadas de cigarrillos con sabor a grandes planes... Pero ven. Quiero protegerte de este frío, similar al gélido ambiente de Alaska, lugar al que iremos y desde una habitación de mala muerte, le daremos sinfonía a la aurora... Mi piel con tu epidermis. Latido contra latido. Pasión, por recluirte y vivirte... Sentirte. Brújula rota. Caminos separados. Háblame, querido Tiempo, y dime si es verdad que pones cada cosa en su lugar. Me debes a alguien. Me debes unos ojos, unas manos y una voz. No tardes en cumplir con tu palabra.

7 comentarios:

  1. Mientras estemos vivos hay wishky, y espacios para buscarnos, las mitades que encastren, de alguna forma...

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  2. Es que es impresionante Laura, jamás me cansaré de leerlo. Es tan electrizante. Me dejó sin palabras en su día, y hoy también. "Háblame, querido Tiempo, y dime si es verdad que pones cada cosa en su lugar. Me debes a alguien. Me debes unos ojos, unas manos y una voz. No tardes en cumplir con tu palabra." Sublime...

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  3. Precioso texto... A partir del primer párrafo ya se vuelve imparable, invencible, precioso (y un pelín doloroso), como la vida.

    De verdad que me parece un escrito hecho para ser leído, una y mil veces y recomendado!!
    Enhorabuena por escribir tan bien :)

    Queda apuntado ir a Alaska cuando un amor parezca difícil de encajar.

    Abrazos dsd Barcelona

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  4. Quiero darte infinitas gracias por tu comentario en mi blog, quiero que sepas que ha sido toda una alegría y todo un honor para mí, me ha hecho sentir bien y sonreír, que es el más importante cometido del hombre, aunque muchos no lo sepan.

    Esta entrada es preciosa, he leído que ya la habías publicado antes, pero si un texto es bueno, da igual cuántas veces lo cuelgues, no nos vamos a cansar de leerlo. Desde luego tienes mucha fuerza en todo lo que deseas. Esta historia me recuerda a mi historia (en mi blog, es la entrada Hielos fundidos en invierno, por si te apetece leerlo).

    Me despido, pero no sin antes decirte que adoro las auroras boreales, y que antes de morir tengo que ver una, sea como sea. Me enamora el paisaje, y tú, con tu entradas, habéis hecho que me traslade ahí por un rato.

    Muchísimas gracias por tus letras y por tu comentario. Está claro que este es el principio de muchos comentarios por mi parte, seguiré pasando. Por supuestísimo, yo también te sigo.

    Alma.

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  5. Las conversaciones entre el corazón y tu, puede durar horas, y aún así, al terminar, no sabes que has sacado en claro.

    Me gusta ;)

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  6. Coñooooooooooooooo

    Perdona, pero este texto es tremendo y a mi particularmente, me puede.

    Me encanta como escribes, Laura.

    Mi saludos

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  7. No estoy muy seguro de como llegué hasta aquí pero lo cierto es que ha valido la pena. Comprendo a tu amiga cuando te elogia la retórica de este texto porque pareces tener más labia que el propio Cicerón. Me ha gustado mucho la entrada y me ha dejado una hermosa sensación por dentro; el párrafo donde prometes darle sinfonía a la aurora desde un hotel de mala muerte en Alaska es simplemente espléndido.
    Un placer el haberte visitado

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