viernes, 28 de septiembre de 2012

Sin protocolo

Llevaba tiempo sin pronunciarme y sin hablar con el silencio. Hoy he estado todo el día estudiando y he tenido la oportunidad de dedicarme pequeños golpes de minutero para dejar la mente en blanco pensar, llorar y reírme yo sola. Sí...soy así de multifacética. El Derecho civil de este curso es bastante cargante: Obligaciones y contratos. Confieso que, mi amor platónico en materia de asignaturas me ha defraudado... Le ha reemplazado un tal Penal, rígido, punitivo, pasional y de voz ronca. Supongo que será el morbo del impacto, de la cruda realidad, de la perturbación humana  y al fin y al cabo, es la asignatura que mejor refleja el dominio que tiene un abogado sobre las conductas punibles del hombre.
Últimamente sólo pienso estupideces. He enamorado a muchos hombres, y yo me he enamorado de mi carrera. Mi actitud puramente utópica se ha convertido en un pasotismo asombroso frente a todo. Se me acumulan por momentos las sensaciones... Lo cierto es que he de reconocer que he vendido la razón a la suerte, sin dejar de ser consecuente y que echaba de menos la máquina de café de la facultad. Sigo precisando el humo. Hoy por hoy, hay sonrisas que caen a plomo en mi pecho y me arañan el alma con silencios sordos.... Aun así, sigo fijándome en las manos de los hombres y continúo dando abrazos mientras a mi me dan polvorientos cañonazos. Llevo en vena las tormentas y cuando intento ahogar penas en cerveza, las hijas de puta flotan. La vida y yo, vamos a destiempo. Tengo ganas de volver a nadar en el mar en ropa interior y de quitarme el sujetador, haciendo honor a una injustificada rebeldía y derrapando entre miradas. Me encanta recordar la manera en que la vida me sonríe cuando me deslizo por su ombligo. La verdad es que, hoy por hoy, la connotativa protección de una espalda masculina, el morbo de unas manos grandes, el adorable y sensual descuido sucio de la barba de días, unas cuerdas vocales rotas que emitan melodías ásperas, y la ausencia de forma en una cadera varonil me importan más bien poco, a pesar de que en un estado normal, toda esta descripción de vicisitudes lascivas me vuelven loca. Hoy me da igual todo... No me está importando ni este texto... No estoy cuidando las formas, ni la retórica... Sin protocolo. Voy a dedicarme al buen uso de la existencia, aunque vaya contra mis principios. Me tiraré en el suelo, para abrirle las piernas a la vida y follar con el destino. No mentiré a mi corazón, que el pobre tiene magulladuras agridulces provocadas por ataduras de sentimientos desordenados. Me mantendré despierta, me quedaré a vivir en un sentimiento y permaneceré inmóvil en el linde fronterizo entre dos labios. Solamente me perderé el respeto mientras hacemos el amor y seguiré sintiendo, como siempre, la satisfacción de llorar sin taparme la cara.
He reconsiderado las cosas y he decidido que nada, absolutamente nada importe, y a la vez, que todo empiece a importar de verdad.


Llueve... No digo más.




4 comentarios:

  1. Admiro tu intuición, tu instinto. Con diligencia, llegarás a escribir bien, con sólo que no los deformes o desorientes. El arte para escribir se tiene o no se tiene. Y tú lo posees, aun negándote a reducirlo a fórmulas. Sin embargo, soy de los que creen que ejercitando la técnica, por un recóndito enlace, crece también la capacidad artística. Hay que empujar a ambos en avance paralelo o concéntrico. La asimilación del arte de escribir se logra por un proceso de ósmosis. Si nos sumergimos en una solución saturada de arte y belleza, se irán trasvasando a nuestro espíritu por poros invisibles - eso lo consigues sin problemas -, pero si logras la capacidad de dominar la técnica, el dominio de las palabras, de los materiales y el manejo de instrumentos lingüísticos, tu capacidad creadora obrará sin trabas.

    Un abrazo.

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  2. Que texto tan brutal... De verdad, me fascina como escribes, tu manera de soltar palabras con sinceridad y extrema puntería. Este blog es un tesoro para vencer rutinas y miedos :)

    Un saludo!

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  3. Me pregunto como alguien puede derrapar entre miradas pero aun así eres más interesante de lo que tratas de mostrar. Saludos.
    "haciendo honor a una injustificada rebeldía y derrapando entre miradas"

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