viernes, 6 de julio de 2012

Hernán Cortés, 26

No es más que un comportamiento desnudándose frente a sentimientos varados a la intemperie de la vida. Palabras encalladas en la obsesión injustificada... Como la voz que nunca grita. Solo sé que estos momentos llevan la rigurosa complejidad intrínseca en su puta naturaleza. Ni indulgencia, ni clemencia.

Pura apología de la locura



(De izquierda a derecha) 
María y Laura


2 comentarios:

  1. La voz que nunca grita ha de ser la herida que no sangre. Que sangre, que grite.

    Ps: Imposible omitir la imagen.

    ResponderEliminar
  2. Exprimir esa locura, siempre.

    Pd: Muy guapas !

    ResponderEliminar

¡Gracias tu aportación!