miércoles, 27 de junio de 2012

Aminorando

Últimamente me suele temblar el corazón cada vez que hablo de sueños. Para mí, las utopías nunca dejaron de tener intrínseca esa dulce connotación que conlleva la invención. Soy demasiado idealista. A pesar de todo, estas últimas semanas llevo grabado en la frente un título fluorescente, como si de luces de neón se tratase, que indica lo odiosamente pasota que estoy con la vida y con los corazones que la componen (y digo "corazones" por describirlos dentro de la belleza y no manchar el texto, pero no me faltan ganas de adjetivar a más de uno atribuyéndole características y peculiaridades propias de la más profunda y arraigada estupidez). Tengo la mente en blanco y la exigüidad literaria prevalece entre mis particularidades. Además, el entorno ha mitigado, silenciosamente, mi fuerte temperamento. Mi carácter, de índole bastante dura, ya no es lo que era. Una tenue parvedad pasajera. Ya vendrán tiempos sentimentalmente ardientes.

9 comentarios:

  1. A veces, la exiguedad es un mérito. Hay que saber reconocerlo. La declaración de la fragilidad o el límite, también lo es. A mi me gusta. Me gusta. Un abrazo.

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  2. Sin querer hacer prosa poética, la haces. Sin querer hacer filosofía no barata, la haces.
    Sin querer ser pretenciosa, consigues que tu sencillez formal sea una delicia.
    Querías ser breve, y lo lograste. Y tu excelencia reside ahí, donde conquistas como sin querer hacerlo.

    Está claro que escribir es lo tuyo, Laura. Un saludo de Federico.

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  3. Ni estando "parva" dejan de rezumar ardor tus letras (de eso no creo que te libres).

    Un beso.
    Mercedes.

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  4. Ser idealista es lo mejor que nos puede pasar... si no somos idealistas no llegamos a conseguir nada... AL fin y al cabo temporadas, ya vendraán mejores ;)

    Besos abisales

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  5. Reconocerse limitado, ser parvo y parco en la producción literaria propia no es demérito. Más bien pudiera rayar a lo virtuoso.
    Los estadios de razón /sentimiento/temperamento se antojan impredecibles.
    Escribes que da gusto leerte.
    Saludos

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  6. Caminar es vivir...Sólo se aprende tropezando...

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  7. Suena a desconexión social, cuyo principio es muy bueno. Pero suena demasiado a desconexión individual, cuyas consecuencias son simplemente fatales.

    "Han acabado conmigo, y como lágrimas en la lluvia me iré", suena a todo esto y a nada, a nada más.

    Un abrazo.

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  8. no esta nada mal decir que no se tiene que decir- me ha parecido bello.
    Otro tema es el siguiente, me parece que en mi blog, hablan de usted. Era mi deber decirselo.

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