jueves, 26 de abril de 2012

¿Qué fue del ... Afecto?

Hay veces, que se me comen las ganas de escribir. Cuando me asalta esta pertinaz obsesión momentánea por embastar palabras, experimento una sensación de abandono increíble, llegando a obviar cualquier cosa que esté haciendo. Ahora mismo, he desterrado el manual de Derecho Civil... Está encima de la cama. Entre artículos y preceptos se estaba empezando a mezclar el Domicilio, la Nacionalidad y la Vecindad Civil con mis terrenales pensamientos del día a día, que al fin y al cabo, no dejan de ser burdas trivialidades. Es una de esas semanas en que la vida y sus musas , me importan una mierda.
Una vez escuché que el tiempo trae tatuadas muchas decepciones... Desengaños capaces de rajar las vestiduras de la ilusión y embrutecer la pasión del encanto. Y así fue... Esas predicciones tuvieron lugar, y llegaron materializadas en personas insulsas e indeseables... Gente con un trasfondo insípido. Vacía. Un colectivo, muy fácil de adjetivar. Todo el mundo vive muy rápido, sin valorar el sabor de lo mundano, de lo simple, de lo poco importante... Sin degustar la esencia de la vida. Odio esto, lo odio...Lo detesto. No me gusta hablar por hablar... Mejor callar y sonreír; quien sabe leer la codificación de una sonrisa, tiene la partida más que ganada.
No me gusta la gente así. No me gusta. Idealizo a las personas vividas, con más de mil patadas dadas, capaz de dejarse el alma en el arcén de un recorrido de camino a un objetivo... Con un rango de vocabulario suficiente como para enamorar con la voz. Me gustan los abismos y estar al borde de la línea divisoria que separa lo inapelable de lo políticamente correcto... Soy radical en materia de sentimientos... Una revolucionaria del afecto. Jodidamente extremista.
Pusilánimes caracterizados por un atroz cantidad de sinsentidos. No me gusta esto. Menuda panda de incompetentes. En el fondo me entristece... Me da pena ver cómo se echan a perder las historias. La diferencia entre el mundo y yo, radica en que, obviando todas las frases "célebres" que hacen mención a segundas oportunidades, yo sí que cierro puertas. Y además, si el cierre está motivado, la cosa va a portazos.
Hoy me río de la vida, y de sus chistes sin gracia.

Cómo dijo mi perspectivista, ese caballero errante que comparte conmigo la búsqueda de la razón vital: " Todo vivir es vivirse, sentirse vivir, saberse existiendo."

José Ortega i Gasset.

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