domingo, 1 de abril de 2012

Desorientación

Tensión carnal, vacía de remordimientos, sin más límite que la justificación de vivir rápido... Haciendo reverencia a una juventud caduca. Llegué un invierno... De sangre caliente soy, aun así. 
Me encanta mezclar la responsabilidad y la perseguida excelencia con jóvenes locuras sin explicación. Véanse hoy en mi rostro las improntas de una fructífera y dulce felicidad... O más bien, una sonrisa de imbécil totalmente irremediable.

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