jueves, 3 de noviembre de 2011

Juntos.

Ven, acércate, tengo que decirte algo. Si ha llegado ya, cógele la mano bien fuerte y hazle un hueco en tu nube. Gracias a ella y a su capacidad femenina de crear vida más allá de la suya, hoy puedo sentir el verdadero valor de la amistad. Tengo en mi vida un pedacito de ella... Un fragmento de su ser. Guíale tú que ya conoces el lugar. Sigo convencida de que en ese mundo paralelo, donde reina la grandeza en contraposición a la absurda, mezquina y ridícula condición de los terrestres, no existe el tiempo... Disfrutad por nosotras... Salid a pasear cada mañana y comentad con elogios y elocuencias cómo la vida va dibujando la madurez en nuestra piel... Sentiros orgullosos.
Pero, cuídala. No conoce nada todavía, y aunque el atractivo color azul del cielo pueda resultar paliativo, no dejes que esté perdida. Nunca tuve el honor de compartir un instante de mi vida con esos ojos que físicamente se cerraron ayer eternamente, pero, tengo el privilegio de saborear el verdadero significado de la amistad a través de su descendencia. Jugad a las cartas, bebed café, enséñale tu colección de libros y reíros de vosotros mismos... Por nosotras. Dale un abrazo, ultrajando el valor físico de los minutos, y dile que no le olvida...Dile que siempre... SIEMPRE vivirá con ella.

Cógele bien fuerte.

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