domingo, 27 de noviembre de 2011

No lo olvides nunca.

Haciendo uso de la ventaja que conlleva saber que eres la persona que más visita mi página personal, no te nombraré... Sabes bien quién eres. Y todo aquel que se inmiscuya en este mar de tinta telemática, conoce también tu identidad.
En innumerables ocasiones, cuando la mente abandona el mundo de de la hipócrita realidad, mi cometido es, inconscientemente, vagar por los recovecos más recónditos de mi memoria y de mi mente... Ya sabes, esos instantes en los que nos quedamos prendados de un punto fijo en el horizonte... Ese estado tan anacoreta y esquivo... Es una etapa momentánea en la que me quedaría para siempre. En esos pequeños segundos transitorios, me cuestiono muchas veces qué fue el detonante que dio pie a todo esto... Pero no me detendré en recordar cada paso que hemos dado, pues de las huellas que hemos dejado en el camino brotan multitud de sentimientos... Cantidad de sensaciones... Por tanto, hablan por si solas y son ellas, hoy, las que entonan la melodía de esta partitura.
Tengo entendido que es absurdo repetir reiteradamente algo evidente... Pero, a título personal, considero que es igual de incoherente no hacerlo nunca. Como ya sabes, no hay nada mejor que un "te quiero" justo a tiempo... Sin pretexto y sin ninguna razón aparente... Simplemente decirlo, emitirlo, es lo importante. Tú ya lo sabes, y conoces bien tu posición en mi corazón: Esencial. Me encanta estar a tu lado e invertir tiempo contigo. Cuando me hablas, oigo tu entonación, el sonsonete paternalmente procedente del interior de las Españas, tu musicalidad, tu ritmo, tu dulzura... Me gusta su constancia, su insistencia, su persistencia, la forma, cantidad y cualidad de cuánto expresas... La verdad, la esencia y la efectividad de lo que dices... Tus juicios, para mi, sabes que son determinantes, pues eres una de las personas más inteligentes que he tenido el placer de conocer en este suspiro llamado vida. Sé, y lidiaré verbalmente hasta despojar a nivel emocional a quien ose pronunciar lo contrario, que brillarás. Tienes todos los componentes y la cantidad exacta de cada uno de ellos para que, en una reacción química perfecta, el cielo te convierta en una de sus mejores estrellas... Tu intelecto, ese que se esconde sutilmente bajo tal deslumbrante y oscura melena rizada, te hará llegar muy lejos... La vida, propiamente dicha, te brindará el camino, y ella desde arriba, te obsequiará con unas alas blancas, para que vueles hasta la cima.
Es un verdadero privilegio haber tenido el honor de acceder a tu corazón... Mi cometido, desde el día que lo conseguí no es mantener encendida la llama... Sino, avivar más y más el fuego... No hay final. Ni para esto, ni para nada. No hay un tope... Ni siquiera la muerte puede jactarse de ostentar el punto y final de una vida. No... Nada termina en ella. Nada concluye, diría yo. Creo en el infinito y en las cosas que se nutren en reverencia suya... Como esta amistad, que sé que seguirá desprendiendo destellos de amor cuando dejemos de formar parte de esta especie llevadera y ya veamos el mundo desde fuera, al tiempo que descansemos plácidamente en una de esas nubes ahora tan lejanas, tan retiradas, tan futuras, tan remotas...
Me encanta que me conozcas tanto y que me estudies en cada sentencia. Me conoces bien y ello, en cierto modo, me tranquiliza, porque a veces, sabes más cosas de mí, que yo de mi misma.
Esta amalgama de vocablos redactados desde un estilo coloreado con pura retórica, dista de ser todo lo que siento por ti... No es nada, prácticamente nada, si lo comparo con el verdadero sentimiento que albergo en el corazón. Pero, a pesar de hacer honor a la oratoria y a la poética, en ocasiones no hay modo de llegar a las propias palabras...Son nuestras, y sin embargo, nos faltan.

Solo decirte, una vez más, que te quiero, y que espero que no lo olvides nunca.




Te prometo esta foto. Juntas.
Te quiero.


lunes, 21 de noviembre de 2011

El ciruelo.

Hay en mi patio un ciruelo
que no se encuentra menor. 
Para que nadie le pise, 
lleva reja alrededor.

Aunque no puede crecer,
él sueña con ser mayor.
Pero nunca podrá serlo
teniendo tan poco sol.

Duda si será ciruelo
porque ciruelas no da;
mas se conoce en la hoja
que es ciruelo de verdad.

Bertolt Brecht
(Dramaturgo y poeta alemán- Siglo XX)




Hay que luchar. Seremos ciruelos, algún día.



Demora.

Cae a plomo en la profunda, oscura y maníaca inmensidad del ser...De repente, todo se convierte en frenéticas palabras rotas y en sentimientos desquebrajados albergados en un corazón descosido. Si pudiera escapar de mi misma y por un momento observarme desde fuera, me daría varios consejos, acompañados de una cálida caricia de domingo. Hoy, francamente, prefiero escuchar canciones que no versen sobre el corazón, por mucho que me guste fantasear idealizando tesituras que, por ahora, no son más que pseudomomentos. Es curioso, pero la estúpida condición de los terrestres impide ser coherente en ocasiones, e imposibilita el hecho de hilvanar pensamientos razonables para actuar de manera suficientemente racional. No sé dónde estarás ahora mismo, pero desde aquí, aunque no te imagines cuánto vales y tu intelecto no sea capaz de medir la dimensión de este sentimiento, te pido que no prolongues la demora. No duele, pero roza... Quema. El eco en medio de la inmensidad del negro silencio asusta... El gélido ambiente sin esos brazos agota, y me hace flaquear... La vida, sin ácidos besos con sabor a limón, me estremece. La carencia de sueños me angustia... La falta, me inquieta.
Quiero burlarme de la vida y gritar bajo la lluvia... Mojarme...Quiero mojarme... Contigo. Salir corriendo y saltar sobre un charco... Mancharme...Quiero mancharme... Pero, cogida de tu mano. Mirar las estrellas y sonreír... Sonreírte, quiero sonreírte, diciéndote al oído que llueve porque las nubes lloran de risa, debido a que les haces cosquillas con las pestañas... Quiero amarrarme a ti y, sin dejar de mirarte, decirte en silencio y sin palabras, que quiero escaparme contigo al fin del mundo y que de manera involuntaria volví locos a muchos hombres, pero yo, hasta el resto de mis días, seguiré loca solamente por uno. La demora cae a plomo en la profunda, oscura y maníaca inmensidad del ser... Vamos, no tardes tanto.




viernes, 11 de noviembre de 2011

y esa editorial...

Era un solo nombre extendido... Hoy conozco sus ideales, su retórica... He descubierto a E. Punset.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Los días de lluvia.

Adoro los días de lluvia... Confío en que mañana llueva. Me encanta despertarme por la mañana y, en el silencio de la oscuridad de la habitación, escuchar que fuera está lloviendo. Es una concepción complicada, enigmática, prácticamente incomprensible... El gesto común a todas las personas los días de lluvia suele ser adusto, desapacible, frío... Igual que el gélido ambiente que les envuelve... Es inexplicable, pero a título personal, me deleitan esos días. Puede que sea así porque no todo es descaradamente luminoso... El exceso de luz, impide en ocasiones, poder ver. No consigo comprenderlo, pero me encantan. Salir a la calle, abrir el paraguas y echar a andar, escuchando las palabras de la lluvia, deslizándome por un pavimento húmedo... Un lienzo mojado... Un mundo en decadencia. Me sorprende ver cómo este colectivo velocista llamado humanidad, pasa por la vida con tal rapidez que apenas roza el suelo... Sin dejar huella.  Los días de lluvia, esto, se evidencia más que nunca. Son esas mañanas, en las que me encierro en la atmósfera que se crea bajo mi paraguas y tan solo veo mis pies abriéndose paso entre la cortina de agua... Sin mostrar el rostro... Sin que nadie me vea... Pensando y divagando entre lucubrantes y exultantes pensamientos bohemios... En mi mundo... Un mundo incoherente, pero al mismo tiempo más lógico que ningún otro. Y de esto, nadie se percata. En innumerables ocasiones, quien más interioriza y quien alumbra un sentimiento inerte, es aquel que más intensamente vive... Aquel que más profundamente siente. Pero nadie es capaz de darse cuenta... O quizá, solo lo advierte un número reducido de personas. Aquellos que, simplemente, nos quieren. Y son esos días de lluvia, los que me incitan a pensar con más exaltación y con más pasión que nunca... Y los que me invitan a hablar menos... A convertir las vocablos en sensaciones internas que culminen en pensamientos únicos... En sentencias propias. Son esos días en los que mi mente viaja a la velocidad de la luz, pero al mismo tiempo, repara en cada detalle de la vida, sintiendo cada actitud estrechamente... Notando el trastorno humano a la perfección... Desvariando... Y componiendo, con ello, mis propias máximas... Y con esas máximas y aforismos propios, intentado comprender la vida... Y es que me encanta mojarme, algo que tampoco entiendo, pero siempre cierro el paraguas unos metros antes de llegar al portal... Del mismo modo, que si llueve, siempre se me moja la habitación. Nunca veo llover a través de los cristales. Tengo que abrir la ventana. Si no lo oigo, no ocurre... Si no lo siento, no es nada. Sentir... Ese es el pilar fundamental que nos sustenta... El sentir físico y el sentir interno... Poder querer...Tener la capacidad de amar....Tener miedo... Poder llorar como producto de una inconmensurable rabia albergada durante un tiempo... Notar como los nervios se apoderan de cada rincón de nuestra piel, hasta dejarnos sin respiración... Sentir, y escuchar las palabras de la lluvia, me reconforta... Me alienta... Me calma. Siempre suelo sacar la mano por la ventana y dejo que las gotas de lluvia, vengan de donde vengan, desde miles de kilómetros de aquí, impacten sobre ella, y se me acumulen en la palma de la mano... Y sentir, que en esos momentos, tengo un pedacito de cielo... Unas lágrimas del sol, que llora porque aquí abajo, los días nublados, hay alguien feliz sin su presencia... Unas gotas de lluvia...Unas gotas de vida. Y siempre me pregunto si esas gotas que retengo en mis manos, fueron las gotas que el cielo dejó caer aquellos meses de noviembre en la infancia... O si serán las mismas que mojen los rostros de esas pequeñas vidas que yo misma alumbre en un futuro... Y me pregunto si ellos harán lo mismo... Me cuestiono, constantemente, si serán tan puramente utópicos e idealistas como para hacer honor a la genética y ser capaces de plantearse estas románticas tesituras de ensoñación... No lo sé... Pero francamente, quiero que así sea.
Adoro los días de lluvia...Confío en que mañana llueva.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Juntos.

Ven, acércate, tengo que decirte algo. Si ha llegado ya, cógele la mano bien fuerte y hazle un hueco en tu nube. Gracias a ella y a su capacidad femenina de crear vida más allá de la suya, hoy puedo sentir el verdadero valor de la amistad. Tengo en mi vida un pedacito de ella... Un fragmento de su ser. Guíale tú que ya conoces el lugar. Sigo convencida de que en ese mundo paralelo, donde reina la grandeza en contraposición a la absurda, mezquina y ridícula condición de los terrestres, no existe el tiempo... Disfrutad por nosotras... Salid a pasear cada mañana y comentad con elogios y elocuencias cómo la vida va dibujando la madurez en nuestra piel... Sentiros orgullosos.
Pero, cuídala. No conoce nada todavía, y aunque el atractivo color azul del cielo pueda resultar paliativo, no dejes que esté perdida. Nunca tuve el honor de compartir un instante de mi vida con esos ojos que físicamente se cerraron ayer eternamente, pero, tengo el privilegio de saborear el verdadero significado de la amistad a través de su descendencia. Jugad a las cartas, bebed café, enséñale tu colección de libros y reíros de vosotros mismos... Por nosotras. Dale un abrazo, ultrajando el valor físico de los minutos, y dile que no le olvida...Dile que siempre... SIEMPRE vivirá con ella.

Cógele bien fuerte.