domingo, 9 de octubre de 2011

Soñar ... y despertar llorando.

... y allí estabas, cogido de la barandilla blanca de aquel viejo barco. Yo te miraba desde dentro y observaba el destello de tu más intrépida valentía. Me hacías reír ... Y tú sonreías a alguien que había a la otra punta de la embarcación... De repente, dada la inexorable facilidad con la que viajamos a través de los sueños, nos vi colgados de un avión, volando a miles y miles de kilómetros del suelo, pero el miedo no se apoderaba de mi... Estabas tú. Me ayudaste a subir agarrándome bien fuerte, sin decirme nada... Y ahí, entre las nubes y el viento erosionando nuestros rostros...te perdí el rastro...

Dime a qué has venido. Dime si ha sido producto de mi mente o has decidido sentarte en mi cama esta noche para acariciarme y, mientras dormía, hacerme ver que todavía vives conmigo. Dímelo. Me he despertado, y sin saber qué había pasado por mi mente durante las oscuras horas en las que la luna nos vigila desde arriba, me sentía bien... Al ver nuestra foto, lo he sabido. Dime porque has venido...

Me gustaría denostrar reiteradamente a aquel pertinaz exégeta que decidió un día desterrarte y llevarte allí donde dicen que el tiempo no corre. Esta noche te has convertido en prófugo y has venido a mi habitación... Vuelvo a pedirte que me expliques porqué... Por favor. No sé si sonreír porque hoy te he sentido o perder la cabeza y gritar exabruptos contra aquel que te tendió la mano y despacio, suave y paulatinamente, un día te elevó... Sin decir adiós. No puedo mostrar indulgencia en esta tropelía interna... La rabia es inconmensurable... 
Quiero volverte a ver.


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