martes, 25 de octubre de 2011

Breve reflexión vital.


Sin preámbulos y dejando fluir la retórica, trazaremos pinceladas de hipócritas florituras para evidenciar, por supuesto banalmente, el pequeño contratiempo que obstaculiza el veloz navego natural de los sentimientos.
A veces, por desgracia, la mente viaja mucho más deprisa que el propio corazón, y la verdad es que llega a rozar extremos demasiado pantagruélicos. No lo entiendo. Es tal la suma y la mezcla de sensaciones que pueden llegar a agolparse a la entrada de nuestra existencia, en cuestión de minutos, que sentimos la necesidad de apearnos y sentarnos en el arcén de la vida para verla pasar, mientras redactamos mentalmente los sucesos... Si hiciésemos esto, al final obtendríamos una crónica austera de una presión programada.Todo tiene que ocurrir según una normativa existencial, un prospecto vital y un protocolo personalmente estipulado...  Pero todo son coacciones estúpidas que nosotros mismos nos imponemos. ¿Por qué no ser feliz? ¿Alguien se ha detenido a escuchar todas y cada una de las acepciones que adquiere esta palabra? Nadie. ¿Para qué? Es fácil ... Todos sabemos lo que significa la felicidad... Un día nacimos con el significado aprendido y asimilado a la perfección... La definición brindada por fuentes externas, libres de cualquier tipo de connotación influyente, es que ‘la felicidad es un estado de ánimo positivo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada’. Evidentemente... Pero hay que incurrir en esa subordinación innecesaria que tiene lugar en la definición, a partir del nexo “cuando” . ¿Por qué la felicidad no puede ser, efectivamente, un sentimiento positivo que se produce en una persona, sin ser producida por nada en concreto? ¿Por qué ha de tener lugar “cuando” ocurre algo determinado? Solo, por el simple hecho de haber nacido, la felicidad debería rebosar en nuestras vidas... Pero es más placentero hacer honor al género dramático y aderezar nuestra existencia con lamentos, quejas y gimoteos sin prestar atención a los pequeños detalles que nos convierten en sujetos tremendamente afortunados. Siempre encontramos un “pero” ,  una objeción estúpida, un inconveniente ridículo, un defecto y cientos de dificultades allá donde vamos. Todo... Nada en la vida llega a ser conjuntamente de nuestro agrado... Nada. Creo que de vez en cuando, es necesario detener el tiempo y observar... Observar pausadamente todo aquello que nos envuelve... Pero nadie lo hace... Somos un colectivo velocista, que circula con prisa e impaciencia por los pasillos de la vida, dándonos golpes contra todas las paredes, hiriéndonos por no estar preparados, tropezando cincuenta veces con la misma piedrecita... Parece ser que el drama, la desventura y la desdicha dominan el mundo. Perdemos el tiempo... Perdemos vida... Dejamos escapar mil historias... Mil momentos... Cientos de grandes personas... Cientos de recuerdos no vividos. ¿Por qué permanecemos apeados a la orilla de la vida formulándonos preguntas y torturándonos sin sentido alguno? La vida, realmente no fue hecha para ser comprendida... El único objetivo es vivirla, sin más, sin mirar atrás, sin lamentarse por cada error y hacer de ellos tremendas tragedias... Viajar solo en un único sentido... Sin detenerse... Aprendiendo a base de observar... Apreciando con locura las pequeñas cosas, queriendo a rabiar y amando hasta sentir dolor... Porque vivir no solo implica existir, sino respetar, admirar al compañero, regalar elogios merecidos, brindar caricias en los peores momentos, ahogar a besos,  fundirse en abrazos, derramar lágrimas a nombre de crudas injusticias, construir sueños y lidiar por ellos, echar de menos y sentir la grandeza de la existencia en la presión de la última bocanada de aire de una carcajada. No importa cuántos años vivamos... Aquello realmente importante es la calidad de estos. Una vez leí una frase de un novelista irlandés, de índole bastante sabia, la cual mencionaba que a veces, podemos pasarnos bastante tiempo sin vivir en absoluto, y de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante. He aquí la necesaria y tristemente poca importancia que se le otorga a las pequeñas cosas... Los minúsculos detalles...Las miradas fugaces y llenas de palabras... Los roces sin importancia aparente... Las sonrisas cargadas de complicidad... Las sorpresas inesperadas... Un ‘te quiero’ justo a tiempo... Un ‘para siempre’ sincero... Al fin y al cabo, esta vida que da nombre a esta densa reflexión, un día soplará las últimas velas, se apagará la luz y reinará la infinita oscuridad...Pero esto ocurrirá solo cuando el tiempo decida detenerse eternamente. Hasta entonces, el único objetivo es ser feliz, incluso cuando no haya motivo alguno para serlo, sonreir y enfrentarse con valentía a las adversidades... Aprendiendo de ellas... Soñar... Luchar... Cuidar y defender con nuestra propia vida a aquellas personas que más queremos, porque al fin y al cabo, ellos son la luz que ilumina todas nuestras mañanas. No es necesario ‘aprender a vivir’ ... Solamente con vivir y ser felices, ya haremos bastante.

lunes, 24 de octubre de 2011

Ris.

A título personal, considero que según la introspección humana, la provocación sin inteligencia, es estéril... Y expongo un enunciado en referencia al ser humano, con un toque de cierta ironía .. Suponiendo, claro está, que el ser humano y la ironía fuesen cosas distintas...

sábado, 15 de octubre de 2011

En tela de juicio.

Crucé el dintel de la puerta, dejando atrás el retumbante alboroto provocado por la inquietud del gentío, y sentí, de pronto, que estaba en otra dimensión... En aquella estancia reinaba  la solemnidad del silencio y la pulcritud del orden en sentido figurado y en sentido protocolario.Había dos agentes de policía de pie, con el torso erguido y con la mirada perdida en las vistas que brindaba el ventanal de enfrente. Los observé de arriba a abajo... Llevaban dos armas cada uno, atadas a los muslos, situación estratégica si se precisa su uso inmediato a causa de alguna disputa o altercado repentino ... La posición jerárquica de los puestos pertenecientes a los integrantes del juicio, dista de ser parecida a esa organización americana, nada justa según mi parecer, aunque se le da cierto protagonismo al juez, y se denigra del mismo modo al acusado, exponiéndolo en el centro de la sala, a tiro de todas las fulminantes miradas, violentas preguntas despiadadas y sentencias silenciosas ... Sometido a una atroz lapidación verbal... Al fondo de aquella habitación, sumido y ensimismado por un mar de papeles, se encontraba el juez, que presidía la sala con gesto adusto y severo, sin prácticamente mostrar expresión alguna. Al verle, me fijé en las demás personas importantes e influyentes que, sin hablar, y entre folios y mares de tinta, se preparaban para emprender una controversia verbal que determinaría el destino de una persona. Todos vestían con la negra elegancia de la toga, por la que tan solo se distinguía el cuello de las blancas camisas perfectamente planchadas y el fino nudo de aquellas distinguidas corbatas de tono apagado. El silencio se hizo más firme y el juez, en tono grave e imponente dio comienzo al juicio, planteando el motivo del proceso judicial, exponiendo el caso, presentando a las partes y a los defensores de las mismas... Y todo ello expresado en el más cultivado, técnico e instruído  vocabulario jurídico. Me temblaban las piernas, y temía incluso por respirar demasiado fuerte… Pero cruzando las manos con fuerza, me dispuse a escuchar, detenida y pausadamente, aquella conflagración verbal. El testigo, que había presenciado aquel nefasto encuentro a altas horas de la madrugada, entró en la sala, fue cubierto por un biombo de madera maciza y se le hostigó con un centenar de preguntas acerca del conflicto contemplado. La voz de aquella mujer, inexorablemente, temblaba y la palabra ‘forcejeo’ fue repetida en reiteradas ocasiones, en un intento de luchar contra la inquietud, salir de allí y denostar al destino por haberla inmiscuído en aquella tesitura procesal. Aquella noche, una pareja adulta de unos cuarenta años, mantuvo un conflicto oral que culminó en la controversia física, acometiendo en daños y heridas superficiales provocadas por una fuerte agresión. Cuando terminó de dar su testimonio, un auxiliar la sacó  de allí, y aquel sujeto sin rostro pero con voz femenina abandonó el lugar, sumergida en una atmósfera imperante de nervios atronadores… El Ministerio Fiscal tuvo la palabra y expuso su portentosa y clara acusación, dando paso posteriormente al abogado de la víctima, que defendió la inocencia de la perjudicada poniendo como pretexto las lesiones físicas que evidentemente presentaba. Finalmente, tuvo la palabra el letrado de la parte opuesta que, expuso un interminable manifiesto de la inocencia del acusado, siendo interrumpido por la frialdad del juez, quien pretendía llamarle la atención al mencionar notas obvias y evidentes acerca de la jurisdicción española. Las recriminaciones y acusaciones del fiscal, las incriminaciones por parte del abogado de la lesionada y la defensa proclamada por el letrado del inculpado, convergieron en la sentencia dictada por el juez, quien condenó al procesado a una pena de un año y nueve meses de prisión con motivo de agresión y falta a la orden de alejamiento, además de penalizarle también con el pago de una cantidad pecuniaria de 420€ a la persona afectada.  El acusado, en un intento de saldar su pena, se levantó y allí de pie, esposado en medio de la sala, expuso una serie de lamentos con los que consiguió llenarme los ojos de lágrimas paradójicas. Ante la atenta mirada de los presentes y ante la indolente y apática actitud del juez, se le impuso la pena y fue condenado, sin más dilación, a la sentencia impuesta. El juez dio por concluida la sesión y los agentes de policía retiraron al preso por la puerta de atrás…

Salí de allí y el mundo me parecía de otro color… El aire incluso era más denso de lo normal.. La escena, a pesar de su brevedad, había sido sórdida y algunas de las actitudes que hilvanaron el proceso, me produjeron tremenda aversión, aunque análogamente, otras me transmitieron una fascinación admirable, destacando principalmente el talante y la docta amalgama de palabras de la acusación…Me seguían temblando las piernas y las manos que había cruzado al comienzo del juicio, desprendían un horrible sudor frío...
No sé si algún día seré capaz de adoptar esa indiferencia y actuar sin utilizar los sentimientos como único pilar que sustenta mis razones. No sé si conseguiré vaciar mi mente de connotaciones afectivas influyentes y limitarme a ejecutar condenas formulando sentencias a partir de las leyes dictadas por  el Código Penal y el Código Civil… No sé si seré capaz de desarrollar esto… Ni si podré librarme de llorar después de cada juicio… Pero será mi trabajo y el camino está empezado. Dudo que tener un buen expediente sea todo para enfriar la sangre y actuar sin miedo… Por eso temo. Temo no hacerlo bien. Y lo hago en silencio…

Esto es todo, Señoría.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Lección de igualdad.

Discurso película "Es tiempo de matar".

"Había preparado una recapitulación estupenda… Pero no la voy a leer. Estoy aquí para pedirles disculpas. Soy joven y falto de experiencia, pero no pueden ustedes hacer al señor Carl Lee responsable de mis limitaciones… Verán, entre tantas maniobras legales, hemos perdido algo importante… Y ese “algo” es la verdad. No nos incumbe a los abogados honestos no solo hablar de la verdad, sino que hay que ir tras ella… Encontrarla…¡Vivirla! Mi profesor me enseñó eso…  Pero, ¿Qué hay dentro de nosotros que busque la verdad? ¿Es nuestra mente o es…nuestro corazón? Yo intenté demostrar que un hombre negro podía tener un juicio justo y que somos todos iguales ante los ojos de la ley… Esa no es la verdad, porque los ojos de la ley son ojos humanos, son los suyos y los míos, y mientras no nos veamos todos iguales, la justicia nunca será justa para todos…Seguirá siendo nada más que un reflejo de nuestros propios principios…Así que, hasta ese día, tenemos el deber, ante Dios, de ir tras la verdad… Pero no con nuestros ojos, ni con nuestras mentes, donde el miedo y el odio convierten la verdad en prejuicio… Sino con el corazón. Ahí donde no conocemos otra cosa más que ella.. La verdad.
Quiero contarles una historia… La historia que fundamenta este caso... Les pediré para ello que cierren los ojos mientras se la cuento… Quiero que me escuchen…Que se escuchen a sí mismos. Ciérrenlos, por favor.  Es la historia de una niñita que vuelve a su casa una tarde soleada… Quiero que se imaginen a esa niña... Una camioneta se detiene junto a ella… Dos hombres bajan, la raptan y la arrastran hasta un campo cercano…La atan…Le arrancan la ropa de su cuerpo… Ahora se montan. Primero uno…Luego el otro… La violan, destrozando toda su inocencia y pureza depravadamente entre un aliento de borrachera y sudor. Cuando acaban y cuando ya han destruido su matriz, acabando con cualquier posibilidad de que tenga hijos y de crear vida más allá de la suya, deciden utilizarla para el tiro al blanco, lanzándole latas de cerveza llenas. Se las tiran tan fuerte que le desgarran la carne hasta romperle los huesos… Luego, orinan sobre ella y después… la ahorcan. Tienen una cuerda… Hacen un nudo. Imaginen la soga alrededor de su fino cuello y un repentino golpe que la levanta en el aire mientras sus pies y sus piernas se sacuden sin encontrar el suelo… La rama en la que la han colgado no es lo suficientemente fuerte y se rompe, haciéndole caer, de nuevo, al suelo.  Ahora la cogen…La tiran en su camioneta y conducen hasta el puente del río. Desde allí, la tiran y ella cae, desde unos diez metros, hasta acabar en el riachuelo… ¿Pueden verla? Golpeada… Violada… Su cuerpo roto, empapado en su orina, empapado en su semen y en su propia sangre… Abandonado y tirado para que muera. ¿Pueden verla? Quiero que se imaginen a esa niñita… Ahora, sin embargo, imaginen que fuese blanca… ¿Qué ocurriría con la impunidad de esos malditos malnacidos...?
La defensa ha terminado, Señoría."



martes, 11 de octubre de 2011

El tiempo.

A veces, divagando entre lucubrantes y exultantes pensamientos, me pregunto de manera bohemia, para qué existe el tiempo. ¿Cual es la pretensión de ese reloj que hay colgado en la pared de mi habitación? Físicamente consiste en el repetitivo movimiento giratorio que una fina varilla ejerce alrededor de un epicentro...un núcleo...un foco que, análogamente, puede quedar comparado con nuestras vidas... No hablaré de vidas basadas en convicciones teocéntricas, ideales republicanos o principios nacionalistas...Nuestra existencia es mucho más simple... No es necesario fundamentarlas en complicadas e intrincadas teorías existenciales o en absurdas e hipócritas persuasiones de miserables y mezquinos diputados de poca monta que llevan nuestra realidad económica en volandas.. La vida, es mucho más que eso... La realidad de nuestros actos emana de la esencia del corazón... Dejémonos de formalidades y que fluya el sentimiento... Que brote la sensación...

Siento a diario la imponente necesidad de seguir plasmando mi letra sobre el blanco del papel, afortunado esclavo de mis manos, del mismo modo que nosotros somos esclavos de las manos de alguien algunas veces. Soy tinta, subyugada y diligente, pero apasionada y fogosa…Soy palabras y oraciones carentes de significado objetivo en ocasiones, pero en otros momentos sometidas a la cruda realidad de los verbos “ser” y “amar”.
Por ello fijaré el epicentro de nuestras vidas en una odiosa reverencia al tiempo. Vivimos ligados a un sometimiento cronológico, al mismo tiempo que nuestros ideales culminan en el sexo. La vida son minutos… Efímeros instantes que lanzan exabruptos contra la fugacidad de la vida burlando a la muerte y erotismo violentamente ardiente. Eso nos sustenta. Ese es el incentivo vital que alumbra el retorcido e inclinado camino hacia el atractivo color azul del cielo, pues, aunque nadie se haya detenido a calcular y valorar la densidad de estas palabras, el día que nacimos comenzamos a morir, sentencia que es de naturaleza bien cierta y que colorea en un tono incandescente la advertencia invisible que a diario nos recuerda cómo vivir cada momento como si fuese nuestro último instante respirando aire de esta tierra, propiedad absoluta de la joya más solemne: Nuestra propia vida.


domingo, 9 de octubre de 2011

Soñar ... y despertar llorando.

... y allí estabas, cogido de la barandilla blanca de aquel viejo barco. Yo te miraba desde dentro y observaba el destello de tu más intrépida valentía. Me hacías reír ... Y tú sonreías a alguien que había a la otra punta de la embarcación... De repente, dada la inexorable facilidad con la que viajamos a través de los sueños, nos vi colgados de un avión, volando a miles y miles de kilómetros del suelo, pero el miedo no se apoderaba de mi... Estabas tú. Me ayudaste a subir agarrándome bien fuerte, sin decirme nada... Y ahí, entre las nubes y el viento erosionando nuestros rostros...te perdí el rastro...

Dime a qué has venido. Dime si ha sido producto de mi mente o has decidido sentarte en mi cama esta noche para acariciarme y, mientras dormía, hacerme ver que todavía vives conmigo. Dímelo. Me he despertado, y sin saber qué había pasado por mi mente durante las oscuras horas en las que la luna nos vigila desde arriba, me sentía bien... Al ver nuestra foto, lo he sabido. Dime porque has venido...

Me gustaría denostrar reiteradamente a aquel pertinaz exégeta que decidió un día desterrarte y llevarte allí donde dicen que el tiempo no corre. Esta noche te has convertido en prófugo y has venido a mi habitación... Vuelvo a pedirte que me expliques porqué... Por favor. No sé si sonreír porque hoy te he sentido o perder la cabeza y gritar exabruptos contra aquel que te tendió la mano y despacio, suave y paulatinamente, un día te elevó... Sin decir adiós. No puedo mostrar indulgencia en esta tropelía interna... La rabia es inconmensurable... 
Quiero volverte a ver.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Sin frenos.

Chirriaron las ruedas y entre la nube de humo provocada por el estruendo del pistoletazo de salida, arrancamos, a toda ostia, carretera abajo... El acelerón fue atronador y ahora la pendiente es cada vez más pronunciada... Me da miedo. Los frenos están rotos... No funcionan... No podemos detener el movimiento y cada vez caemos más deprisa...Cógete al volante. Cógete bien fuerte. Abstente del mundo y mantén la mirada fija en la línea perfecta que confiere el horizonte..Sí, ese eje tangente al borde de la tierra, a partir del cual parece agotarse el mundo en un abismal precipicio... Fija la mirada en él y mantén una actitud firme. Sé un tirano del coraje. Todo está en tí. Vence el miedo... Solo depende de nosotros llegar vivos a la meta.

martes, 4 de octubre de 2011

Lo voy a lograr.

Hoy, he soñado despierta, con ser la primera y salir a ganar la conflagración...No pretendo solo concluir, sino triunfar en la batalla. Ahora sé cual es mi lugar y donde está esa meta por la que he de de lidiar sin dejar de resistir.. Mi destino voy a cambiar, sin a duras penas mirar atrás. Simplemente quiero hacer que este sueño se convierta en realidad...Ser un héroe...Ser un valiente.
Descubrí un nuevo mundo para mi y empecé a ser más feliz...Conquisté una ilusión y la tinta fluía entre mis dedos al compás de la melodía del palpitar de mi corazón que cada vez retumbaba con más brío... Sigo sin oír nada cuando dibujo sensaciones sobre el papel en materia de vocablos... Sigo alumbrando palabras... Sigo amando la pluma...Sigo siendo YO cuando escribo...Sigo siendo retórica.
Le puse a la vida un nuevo reto y pienso ganarle la partida sin terreno... Levantaré las manos y siendo una heroína con tacones y maletín, como ella me dijo una vez, me enfrentaré a las pugnas y revueltas jurídicas con la pretensión de llevar a cabo el libre ejercicio de amparar y defender a los afectados por la más vil, infame e inmunda tropelía y la más atroz iniquidad. Creeré,  en este sueño sin dejar de pensar que un día, lo voy a lograr.

lunes, 3 de octubre de 2011

Out.

Me gustaría saber en qué nube te has quedado dormido, porque yo me estoy perdiendo... No le encuentro sentido a nada y aquella concupiscencia amorosa que daba sentido a las líneas que el solo reflejaba en las persianas todas las mañanas, tampoco me suscita sentimiento alguno. No sé ni qué hora es, ni qué pone en este folio cargado de jurisdicciones históricas... No sé ni siquiera qué peinado llevo... Ni qué he cenado... No sé dónde está él... Ni dónde estás tú... No sé nada... y francamente en nada estoy.

sábado, 1 de octubre de 2011

1957

    
Mis abuelos.