domingo, 18 de septiembre de 2011

María

Anoche eran ya pasadas las cuatro de la madrugada y seguía sin poder dormir. No cesaba...No paraba de preguntarme el porqué de aquellas palabras y el motivo de aquel pensamiento que habías tenido... La verdad...No lo entendía. Pero no sé qué ha pasado...No sé si habré soñado algo y mi subconsciente ha cambiado de parecer, porque en el momento en que la melodía de mi teléfono se ha hecho hueco en mi habitación y he abierto los ojos, otra manera de ver la situación ocupaba mi corazón. Y justo aquel sonido significaba la llegada de un mensaje tuyo... Cuando lo he leído, literalmente he sonreído y me he dejado caer en la cama otra vez, con el móvil en la mano... Me he dormido...Profundamente... Tampoco sé qué habré soñado en esa hora... Lo que sí sé es que me he despertado feliz y la ansiedad de anoche, se había desvanecido.
La facultad... Con tan solo escuchar la palabra, un millón de connotaciones perturbantes asaltan el corazón... Ya lo sé... Llegamos a plantearnos cosas que, aunque parezcan físicamente probables, son ética y moralmente imposibles... Realmente imposibles.
Llegaste a mi vida justo en el punto más crítico del desarrollo emocional de una persona... Justo en ese momento. En el momento clave... y por ello te mantengo como tal. Eres un fuerte punto de apoyo en mi vida... Un rudo pilar. Y lo siempre vas a serlo. Lo noto...Lo noto muy dentro... Y es así.
Recuerdo que un verano, mientras bajábamos el puente de la playa en bicicleta me dijiste que tenías miedo a que la amistad un día se hiciese pedazos... Que tenías miedo de la Faculad...Que tenías miedo a lo que la vida misma pudiese hacer entre nosotras... Mi respuesta, sin mirarte, fue que nunca te iba a fallar. Hoy, con los últimos rayos de sol del verano, dos estíos después, lo mantengo.
Llegarán personas, se irán otras...Recibiremos putadas, ganaremos recompensas... Nos amarán y amaremos... Nos odiarán y no odiaremos... Nos harán llorar y lloraremos más que nadie... Nos abrazarán y abrazaremos.... Pero, puedo asegurarte, que nadie me abrazará nunca en mi vida como lo haces tú. Nadie. Nadie será capaz de en silencio decirme tanto. Nadie. Nadie podrá hacerlo. No creo que encuentre nunca a una persona capaz de decirme en medio del salón a media noche y derramando una lagrimita, que me quiere, mientras todos duermen... Tampoco creo que encuentre a nadie que sea capaz de abrazarme y llorar durante más de cinco minutos...sin soltarme...sin cansarse... No creo que nadie me abrace en una fiesta y llore una canción a mi lado, soportando empujones, golpes... Pero obviando el resto del mundo...Rodeadas por una férrea y hermética atmósfera, oyendo la música a lo lejos y entendiéndonos con cada lágrima... Sin hablar...Símbolo de una vetusta amistad.
No creo, que encuentre a nadie como tú, durante el resto de mi vida.

Siempre serás MI MEJOR AMIGA.

Te quiero muchísimo.
Por un para siempre sincero.

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