sábado, 31 de diciembre de 2011

Últimas líneas.

A modo de retórico épilogo anual concluyente, me dispongo, en esta fría madrugada del treinta de dicimebre de este año acabado en once, a hacer una ingenua recopilación de recuerdos poseedores de un sentimiento candente y exasperante. Mañana por la noche, subiré en esos nuevos y vertiginosos zapatos negros y, me disfrazaré de eventual aristócrata con ese lindo vestido turquesa, corsé del cual me refrena la respiración. Aun así, no importa... La noche de fin de año, por antonomasia es mágica, aunque enfocando el asunto desde un punto de vista escéptico, tan solo es una noche plagada de supersticiones y creencias fetichistas. Hay que admtirlo... De todos modos, mi rumbo vital dista de ser realista, por suerte, o tal vez por infausta desgracia...Pero me gusta ser idealista y nadar en un constante lago de supuestos de ilusa ensoñación... Me gusta...Me encanta... No incluiré esta concepción axiológica en la famosa lista de deseos y proposiciones que el colectivo redacta atropelladamente unas horas antes de que el año se pierda en la inmensidad del limbo del tiempo. Son listas hipócritas, destinadas a ser profanadas por la vida. Y no, el año nuevo, no brinda una vida nueva. Después de comerse esas doce uvas, seguimos siendo nosotros mismos... Entes con los mismos defectos que un minuto antes de que las varillas del reloj, con una reverencia cronológica,  dieran paso al primer día de enero.
Dejando de lado esta impertinente postura de pseudoescéptica, diré que siempre he considerado la noche de fin de año, como un trascendente y solemne acontecimiento... Es extraño, pero es el único momento del año en el que el pulso se me acelera descontroladamente al mirar un reloj... No me refiero solamente al instante en el que el profundo sonido del carillón se escucha desde la Puerta del Sol... Hablo de los cinco minutos anteriores al clímax de la noche. Suelo ponerme muy nerviosa... Y acostumbro también a no hablar. Es un momento especial, único, particular... Un segundo en el que, arbitrariamente, hago instrospección desde que mi mente comenzó a darle valor a la vida y a su raíl, el tiempo. Un momento digno de compartir...De compartir conmigo misma. Como siempre, y como es habitual en mi, me olvido del mundo y me detengo a pensar en la oscura, estremecedora y maníaca inmensidad del ser, además de valorar, a modo de recapitulación improvisada, mi último año de estancia en esta vida. Es impactante, el cúmulo de sensaciones que se agolpan todas las últimas noches del año a la entrada de mi corazón... Me hace sentir bien. Aun así, en esos momentos, me inquieta la velocidad con la que el segundero se desliza por la esfera del reloj, sin ser consciente de que él, tan laxo, débil e inerte, decide nuestro destino. Sí, nuestro destino, porque al fin y al cabo el sino no es más que puro tiempo y cuando este último exégeta decida detenerse eternamente, nuestra mirada se despedirá del mundo... Increíble. No quisiera ser segundero... Es ingrata su responsabilidad.
Mi habitual visión desprejuiciada me empuja a recordar ... A recordar canciones, conversaciones profundamente intensas y de contenido violentamente penetrante para el corazón... A recordar abrazos temblorosos y voces entrecortadas... Las penas flotando en el café... Nuestros viajes improvisados en autobús y zapatillas... La falta de pena y la ausencia de gloria... Las lágrimas que brutalmente impactaron en nuestro pecho rompiendo el vacío y el eco del silencio... Esas lágrimas que solo yo escuché. Las carcajadas faltas de aire y las miradas incandescentemente eternas... Las noches de vigiia velando por su sueño... La sangría y las sandeces cometidas por ella... La playa... Las olas... Los suspiros del sol. El mar alicantino a las cinco de la mañana... Las noches interminables. Las cartas... Los silencios. Las pausas necesarias. Las despedidas... Las miradas al cielo. Esa estrella única que, vacilante, flota en el firmamento. Las flores. La pasión recluida... Las sorpresas. Los lascivos piropos concupiscentes... La fogosidad. El miedo. La retórica... Las fotografías. Las casualidades... Las señales de un destino incierto... El hecho de desnudar dudas. Su melena rizada. Sus zapatos de ballet. Sus dibujos colgados en mi pared. El amor de niño pequeño... El cariño de un hermano. El erotismo tatuado en el talante. La joven sublevación potencial de la líbido... Los besos. La inquietante sedición hormonal propia de una tierna juventud. La sinrazón. Los detalles. La excelencia constante y perseguida.  El verano... El madrugar del sol... Los momentos estrella grabados a fuego en mis retinas. Los deseos... Los sueños... El amor.
Desde las últimas uvas, la vida ha cambiado. Yo no soy la que era y el verbo “ser” ha perdido todo su significado para mí, aunque el verbo “amar” ha triplicado su valor. Aun así, por definición y por esencia, sigo siendo la misma, solo que llevo en las manos pequeños nuevos matices... Pinceladas de pintura desconocida... Sentimientos inéditos. Ese compendio de recuerdos redactados me mantiene viva y me da nombre hoy.
El mundo seguirá siendo mundo mañana, aunque la vida propiamente dicha ya no existe. Llegamos a este mundo con una única propiedad: Un papel blanco... Un papel donde dejaremos escrita nuestra vida, sin percatarnos, antes de marchar... Porque llegará el día en que el segundero frenará repentinamente, en seco, y en nuestro reloj interno dejarán de correr las horas, para relegarnos a un infinito sin fondo aparente. Pero eso, hoy y ahora, es intrascendente. Personalmente me encargaré de redactar las líneas de mi blanco papel lo mejor que pueda... Al fin y al cabo solo visitamos el mundo una vez. Una vez en la vida...En la única vida que nos brinda el firmamento. Y si es cierto que, una vez reine en nosotros la infinita oscuridad, brillaremos en el cielo junto a las demás estrellas,  yo quiero ser cometa, con el pretexto de nunca dejar de correr y, convertida en viento volar a toda velocidad alrededor de la luna para poder contemplar el alba que alumbra cada madrugada.
Nada vuelve. Disfrutad de la vida.



martes, 20 de diciembre de 2011

Papel mojado

A veces, las virtudes propias quedan relegadas a un grotesco marco secundario, haciendo que reine el vacío propiamente dicho dentro de uno mismo. Hoy, mis ademanes, hacen honor a un odioso círculo vicioso agravado... El tedio me define y el abominable sentimiento de añorar pseudo-momentos expatria toda actitud sensible. Vacío absurdo, estremecedor, dantesco... Eco candente. Todo queda en papel mojado.
No tengo ganas de hablar.

lunes, 19 de diciembre de 2011

A









Quiero ver esto, desde el otro lado del objetivo, tomar esta foto y guardarla en el álbum de mi vida.




miércoles, 14 de diciembre de 2011



Observo, por las mañanas, un camino benevolente acariciado por el dulce roce de las hojas secas y el sol, ámbar y madrugador, posado justo sobre la línea tangente al borde de la tierra, tomando conciencia plena de ello. Dale una patada al reloj... Hoy la vida propiamente dicha ya no existe. En silencio observo el mundo, pero él no me observa a mi. Un estudio detallado y minucioso, y una prudente disquisición sin fundamento ecuánime me brindan una visión colectiva en detrimento... Y aún así, mis deseos vuelan con la laxitud de la brisa. Demorarse y quedar prendado en los brazos de Morfeo es el deporte estrella últimamente. No encuentro argumentos taxativos para esto, a pesar de mi estado de observación constante y mi sometimiento continuo a la captación de hipotéticas y eventuales señales de un destino remoto e incierto. No tengo nada que ofrecer, pero sí mucho que dar... Lo primero, y a tenor de esto, una contradicción uniforme materializada en un amor encerrado, prisionero, preso, esclavo... Esclavo de un prejuicio justiciero y de  un gusto terrible por hacer honor a la desagradable y odiosa pérdida de tiempo. Un tiempo dulce y fugaz... Consumible. Un tiempo que nunca vuelve...
Adelanta las varillas del reloj... Ya me empieza a costar.









martes, 13 de diciembre de 2011

Gracias por recordarme que este es mi lugar. Esta noche brindaré con mi conciencia.


Bien hecho... ¡Felicidades!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

martes, 6 de diciembre de 2011

Navidad judicial

Entre montones de conceptos jurídicos, hoy, día de la Constitución Española (estupendo para estudiar Derecho Constitucional I, por cierto) me enfrento a lidiar contra considerables cantidades de folios y contundentes manuales de Derecho, para hacer honor a aquellos cuatro preceptos que escuché una vez: Tradición, honor, disciplina y excelencia... No sé hasta qué punto pueden llevarse a cabo todos a la vez, ni tampoco si se podrá lograr la excelencia universitaria llevando la disciplina en volandas, basando dicha disciplina en ir de un lado a otro de la habitación y terminar estudiando en la postura más rebuscada e incómoda del mundo. Son los primeros exámenes de la facultad... Teoría del Derecho será el primer asalto... Luego, días después, llegará pisando fuerte el temido y vetusto Derecho Romano, dando paso al hoy memorable Derecho Constitucional y a Habilidades Jurídicas. La ansiedad culminará con la inquietante Economía Política, aunque, si se me permite la franqueza, no sé si saldremos vivos de ella. Aun así, positivismo. Estamos hechos para lograrlo y hace 18 primaveras nacimos para esto. Tan solo un cometido: Ser excelentes juristas. No importa si seremos abogados, jueces, fiscales... No importa. Son pensamientos lejanos... Pensamientos muy distantes...Prácticamente remotos. Suena la campana...El primer asalto está cerca.
Bienvenida, primera blanca Navidad "judicial".





lunes, 5 de diciembre de 2011

1995


Maravillosa niñez, nostalgia del ayer.



domingo, 27 de noviembre de 2011

No lo olvides nunca.

Haciendo uso de la ventaja que conlleva saber que eres la persona que más visita mi página personal, no te nombraré... Sabes bien quién eres. Y todo aquel que se inmiscuya en este mar de tinta telemática, conoce también tu identidad.
En innumerables ocasiones, cuando la mente abandona el mundo de de la hipócrita realidad, mi cometido es, inconscientemente, vagar por los recovecos más recónditos de mi memoria y de mi mente... Ya sabes, esos instantes en los que nos quedamos prendados de un punto fijo en el horizonte... Ese estado tan anacoreta y esquivo... Es una etapa momentánea en la que me quedaría para siempre. En esos pequeños segundos transitorios, me cuestiono muchas veces qué fue el detonante que dio pie a todo esto... Pero no me detendré en recordar cada paso que hemos dado, pues de las huellas que hemos dejado en el camino brotan multitud de sentimientos... Cantidad de sensaciones... Por tanto, hablan por si solas y son ellas, hoy, las que entonan la melodía de esta partitura.
Tengo entendido que es absurdo repetir reiteradamente algo evidente... Pero, a título personal, considero que es igual de incoherente no hacerlo nunca. Como ya sabes, no hay nada mejor que un "te quiero" justo a tiempo... Sin pretexto y sin ninguna razón aparente... Simplemente decirlo, emitirlo, es lo importante. Tú ya lo sabes, y conoces bien tu posición en mi corazón: Esencial. Me encanta estar a tu lado e invertir tiempo contigo. Cuando me hablas, oigo tu entonación, el sonsonete paternalmente procedente del interior de las Españas, tu musicalidad, tu ritmo, tu dulzura... Me gusta su constancia, su insistencia, su persistencia, la forma, cantidad y cualidad de cuánto expresas... La verdad, la esencia y la efectividad de lo que dices... Tus juicios, para mi, sabes que son determinantes, pues eres una de las personas más inteligentes que he tenido el placer de conocer en este suspiro llamado vida. Sé, y lidiaré verbalmente hasta despojar a nivel emocional a quien ose pronunciar lo contrario, que brillarás. Tienes todos los componentes y la cantidad exacta de cada uno de ellos para que, en una reacción química perfecta, el cielo te convierta en una de sus mejores estrellas... Tu intelecto, ese que se esconde sutilmente bajo tal deslumbrante y oscura melena rizada, te hará llegar muy lejos... La vida, propiamente dicha, te brindará el camino, y ella desde arriba, te obsequiará con unas alas blancas, para que vueles hasta la cima.
Es un verdadero privilegio haber tenido el honor de acceder a tu corazón... Mi cometido, desde el día que lo conseguí no es mantener encendida la llama... Sino, avivar más y más el fuego... No hay final. Ni para esto, ni para nada. No hay un tope... Ni siquiera la muerte puede jactarse de ostentar el punto y final de una vida. No... Nada termina en ella. Nada concluye, diría yo. Creo en el infinito y en las cosas que se nutren en reverencia suya... Como esta amistad, que sé que seguirá desprendiendo destellos de amor cuando dejemos de formar parte de esta especie llevadera y ya veamos el mundo desde fuera, al tiempo que descansemos plácidamente en una de esas nubes ahora tan lejanas, tan retiradas, tan futuras, tan remotas...
Me encanta que me conozcas tanto y que me estudies en cada sentencia. Me conoces bien y ello, en cierto modo, me tranquiliza, porque a veces, sabes más cosas de mí, que yo de mi misma.
Esta amalgama de vocablos redactados desde un estilo coloreado con pura retórica, dista de ser todo lo que siento por ti... No es nada, prácticamente nada, si lo comparo con el verdadero sentimiento que albergo en el corazón. Pero, a pesar de hacer honor a la oratoria y a la poética, en ocasiones no hay modo de llegar a las propias palabras...Son nuestras, y sin embargo, nos faltan.

Solo decirte, una vez más, que te quiero, y que espero que no lo olvides nunca.




Te prometo esta foto. Juntas.
Te quiero.


lunes, 21 de noviembre de 2011

El ciruelo.

Hay en mi patio un ciruelo
que no se encuentra menor. 
Para que nadie le pise, 
lleva reja alrededor.

Aunque no puede crecer,
él sueña con ser mayor.
Pero nunca podrá serlo
teniendo tan poco sol.

Duda si será ciruelo
porque ciruelas no da;
mas se conoce en la hoja
que es ciruelo de verdad.

Bertolt Brecht
(Dramaturgo y poeta alemán- Siglo XX)




Hay que luchar. Seremos ciruelos, algún día.



Demora.

Cae a plomo en la profunda, oscura y maníaca inmensidad del ser...De repente, todo se convierte en frenéticas palabras rotas y en sentimientos desquebrajados albergados en un corazón descosido. Si pudiera escapar de mi misma y por un momento observarme desde fuera, me daría varios consejos, acompañados de una cálida caricia de domingo. Hoy, francamente, prefiero escuchar canciones que no versen sobre el corazón, por mucho que me guste fantasear idealizando tesituras que, por ahora, no son más que pseudomomentos. Es curioso, pero la estúpida condición de los terrestres impide ser coherente en ocasiones, e imposibilita el hecho de hilvanar pensamientos razonables para actuar de manera suficientemente racional. No sé dónde estarás ahora mismo, pero desde aquí, aunque no te imagines cuánto vales y tu intelecto no sea capaz de medir la dimensión de este sentimiento, te pido que no prolongues la demora. No duele, pero roza... Quema. El eco en medio de la inmensidad del negro silencio asusta... El gélido ambiente sin esos brazos agota, y me hace flaquear... La vida, sin ácidos besos con sabor a limón, me estremece. La carencia de sueños me angustia... La falta, me inquieta.
Quiero burlarme de la vida y gritar bajo la lluvia... Mojarme...Quiero mojarme... Contigo. Salir corriendo y saltar sobre un charco... Mancharme...Quiero mancharme... Pero, cogida de tu mano. Mirar las estrellas y sonreír... Sonreírte, quiero sonreírte, diciéndote al oído que llueve porque las nubes lloran de risa, debido a que les haces cosquillas con las pestañas... Quiero amarrarme a ti y, sin dejar de mirarte, decirte en silencio y sin palabras, que quiero escaparme contigo al fin del mundo y que de manera involuntaria volví locos a muchos hombres, pero yo, hasta el resto de mis días, seguiré loca solamente por uno. La demora cae a plomo en la profunda, oscura y maníaca inmensidad del ser... Vamos, no tardes tanto.




viernes, 11 de noviembre de 2011

y esa editorial...

Era un solo nombre extendido... Hoy conozco sus ideales, su retórica... He descubierto a E. Punset.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Los días de lluvia.

Adoro los días de lluvia... Confío en que mañana llueva. Me encanta despertarme por la mañana y, en el silencio de la oscuridad de la habitación, escuchar que fuera está lloviendo. Es una concepción complicada, enigmática, prácticamente incomprensible... El gesto común a todas las personas los días de lluvia suele ser adusto, desapacible, frío... Igual que el gélido ambiente que les envuelve... Es inexplicable, pero a título personal, me deleitan esos días. Puede que sea así porque no todo es descaradamente luminoso... El exceso de luz, impide en ocasiones, poder ver. No consigo comprenderlo, pero me encantan. Salir a la calle, abrir el paraguas y echar a andar, escuchando las palabras de la lluvia, deslizándome por un pavimento húmedo... Un lienzo mojado... Un mundo en decadencia. Me sorprende ver cómo este colectivo velocista llamado humanidad, pasa por la vida con tal rapidez que apenas roza el suelo... Sin dejar huella.  Los días de lluvia, esto, se evidencia más que nunca. Son esas mañanas, en las que me encierro en la atmósfera que se crea bajo mi paraguas y tan solo veo mis pies abriéndose paso entre la cortina de agua... Sin mostrar el rostro... Sin que nadie me vea... Pensando y divagando entre lucubrantes y exultantes pensamientos bohemios... En mi mundo... Un mundo incoherente, pero al mismo tiempo más lógico que ningún otro. Y de esto, nadie se percata. En innumerables ocasiones, quien más interioriza y quien alumbra un sentimiento inerte, es aquel que más intensamente vive... Aquel que más profundamente siente. Pero nadie es capaz de darse cuenta... O quizá, solo lo advierte un número reducido de personas. Aquellos que, simplemente, nos quieren. Y son esos días de lluvia, los que me incitan a pensar con más exaltación y con más pasión que nunca... Y los que me invitan a hablar menos... A convertir las vocablos en sensaciones internas que culminen en pensamientos únicos... En sentencias propias. Son esos días en los que mi mente viaja a la velocidad de la luz, pero al mismo tiempo, repara en cada detalle de la vida, sintiendo cada actitud estrechamente... Notando el trastorno humano a la perfección... Desvariando... Y componiendo, con ello, mis propias máximas... Y con esas máximas y aforismos propios, intentado comprender la vida... Y es que me encanta mojarme, algo que tampoco entiendo, pero siempre cierro el paraguas unos metros antes de llegar al portal... Del mismo modo, que si llueve, siempre se me moja la habitación. Nunca veo llover a través de los cristales. Tengo que abrir la ventana. Si no lo oigo, no ocurre... Si no lo siento, no es nada. Sentir... Ese es el pilar fundamental que nos sustenta... El sentir físico y el sentir interno... Poder querer...Tener la capacidad de amar....Tener miedo... Poder llorar como producto de una inconmensurable rabia albergada durante un tiempo... Notar como los nervios se apoderan de cada rincón de nuestra piel, hasta dejarnos sin respiración... Sentir, y escuchar las palabras de la lluvia, me reconforta... Me alienta... Me calma. Siempre suelo sacar la mano por la ventana y dejo que las gotas de lluvia, vengan de donde vengan, desde miles de kilómetros de aquí, impacten sobre ella, y se me acumulen en la palma de la mano... Y sentir, que en esos momentos, tengo un pedacito de cielo... Unas lágrimas del sol, que llora porque aquí abajo, los días nublados, hay alguien feliz sin su presencia... Unas gotas de lluvia...Unas gotas de vida. Y siempre me pregunto si esas gotas que retengo en mis manos, fueron las gotas que el cielo dejó caer aquellos meses de noviembre en la infancia... O si serán las mismas que mojen los rostros de esas pequeñas vidas que yo misma alumbre en un futuro... Y me pregunto si ellos harán lo mismo... Me cuestiono, constantemente, si serán tan puramente utópicos e idealistas como para hacer honor a la genética y ser capaces de plantearse estas románticas tesituras de ensoñación... No lo sé... Pero francamente, quiero que así sea.
Adoro los días de lluvia...Confío en que mañana llueva.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Juntos.

Ven, acércate, tengo que decirte algo. Si ha llegado ya, cógele la mano bien fuerte y hazle un hueco en tu nube. Gracias a ella y a su capacidad femenina de crear vida más allá de la suya, hoy puedo sentir el verdadero valor de la amistad. Tengo en mi vida un pedacito de ella... Un fragmento de su ser. Guíale tú que ya conoces el lugar. Sigo convencida de que en ese mundo paralelo, donde reina la grandeza en contraposición a la absurda, mezquina y ridícula condición de los terrestres, no existe el tiempo... Disfrutad por nosotras... Salid a pasear cada mañana y comentad con elogios y elocuencias cómo la vida va dibujando la madurez en nuestra piel... Sentiros orgullosos.
Pero, cuídala. No conoce nada todavía, y aunque el atractivo color azul del cielo pueda resultar paliativo, no dejes que esté perdida. Nunca tuve el honor de compartir un instante de mi vida con esos ojos que físicamente se cerraron ayer eternamente, pero, tengo el privilegio de saborear el verdadero significado de la amistad a través de su descendencia. Jugad a las cartas, bebed café, enséñale tu colección de libros y reíros de vosotros mismos... Por nosotras. Dale un abrazo, ultrajando el valor físico de los minutos, y dile que no le olvida...Dile que siempre... SIEMPRE vivirá con ella.

Cógele bien fuerte.

martes, 25 de octubre de 2011

Breve reflexión vital.


Sin preámbulos y dejando fluir la retórica, trazaremos pinceladas de hipócritas florituras para evidenciar, por supuesto banalmente, el pequeño contratiempo que obstaculiza el veloz navego natural de los sentimientos.
A veces, por desgracia, la mente viaja mucho más deprisa que el propio corazón, y la verdad es que llega a rozar extremos demasiado pantagruélicos. No lo entiendo. Es tal la suma y la mezcla de sensaciones que pueden llegar a agolparse a la entrada de nuestra existencia, en cuestión de minutos, que sentimos la necesidad de apearnos y sentarnos en el arcén de la vida para verla pasar, mientras redactamos mentalmente los sucesos... Si hiciésemos esto, al final obtendríamos una crónica austera de una presión programada.Todo tiene que ocurrir según una normativa existencial, un prospecto vital y un protocolo personalmente estipulado...  Pero todo son coacciones estúpidas que nosotros mismos nos imponemos. ¿Por qué no ser feliz? ¿Alguien se ha detenido a escuchar todas y cada una de las acepciones que adquiere esta palabra? Nadie. ¿Para qué? Es fácil ... Todos sabemos lo que significa la felicidad... Un día nacimos con el significado aprendido y asimilado a la perfección... La definición brindada por fuentes externas, libres de cualquier tipo de connotación influyente, es que ‘la felicidad es un estado de ánimo positivo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada’. Evidentemente... Pero hay que incurrir en esa subordinación innecesaria que tiene lugar en la definición, a partir del nexo “cuando” . ¿Por qué la felicidad no puede ser, efectivamente, un sentimiento positivo que se produce en una persona, sin ser producida por nada en concreto? ¿Por qué ha de tener lugar “cuando” ocurre algo determinado? Solo, por el simple hecho de haber nacido, la felicidad debería rebosar en nuestras vidas... Pero es más placentero hacer honor al género dramático y aderezar nuestra existencia con lamentos, quejas y gimoteos sin prestar atención a los pequeños detalles que nos convierten en sujetos tremendamente afortunados. Siempre encontramos un “pero” ,  una objeción estúpida, un inconveniente ridículo, un defecto y cientos de dificultades allá donde vamos. Todo... Nada en la vida llega a ser conjuntamente de nuestro agrado... Nada. Creo que de vez en cuando, es necesario detener el tiempo y observar... Observar pausadamente todo aquello que nos envuelve... Pero nadie lo hace... Somos un colectivo velocista, que circula con prisa e impaciencia por los pasillos de la vida, dándonos golpes contra todas las paredes, hiriéndonos por no estar preparados, tropezando cincuenta veces con la misma piedrecita... Parece ser que el drama, la desventura y la desdicha dominan el mundo. Perdemos el tiempo... Perdemos vida... Dejamos escapar mil historias... Mil momentos... Cientos de grandes personas... Cientos de recuerdos no vividos. ¿Por qué permanecemos apeados a la orilla de la vida formulándonos preguntas y torturándonos sin sentido alguno? La vida, realmente no fue hecha para ser comprendida... El único objetivo es vivirla, sin más, sin mirar atrás, sin lamentarse por cada error y hacer de ellos tremendas tragedias... Viajar solo en un único sentido... Sin detenerse... Aprendiendo a base de observar... Apreciando con locura las pequeñas cosas, queriendo a rabiar y amando hasta sentir dolor... Porque vivir no solo implica existir, sino respetar, admirar al compañero, regalar elogios merecidos, brindar caricias en los peores momentos, ahogar a besos,  fundirse en abrazos, derramar lágrimas a nombre de crudas injusticias, construir sueños y lidiar por ellos, echar de menos y sentir la grandeza de la existencia en la presión de la última bocanada de aire de una carcajada. No importa cuántos años vivamos... Aquello realmente importante es la calidad de estos. Una vez leí una frase de un novelista irlandés, de índole bastante sabia, la cual mencionaba que a veces, podemos pasarnos bastante tiempo sin vivir en absoluto, y de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante. He aquí la necesaria y tristemente poca importancia que se le otorga a las pequeñas cosas... Los minúsculos detalles...Las miradas fugaces y llenas de palabras... Los roces sin importancia aparente... Las sonrisas cargadas de complicidad... Las sorpresas inesperadas... Un ‘te quiero’ justo a tiempo... Un ‘para siempre’ sincero... Al fin y al cabo, esta vida que da nombre a esta densa reflexión, un día soplará las últimas velas, se apagará la luz y reinará la infinita oscuridad...Pero esto ocurrirá solo cuando el tiempo decida detenerse eternamente. Hasta entonces, el único objetivo es ser feliz, incluso cuando no haya motivo alguno para serlo, sonreir y enfrentarse con valentía a las adversidades... Aprendiendo de ellas... Soñar... Luchar... Cuidar y defender con nuestra propia vida a aquellas personas que más queremos, porque al fin y al cabo, ellos son la luz que ilumina todas nuestras mañanas. No es necesario ‘aprender a vivir’ ... Solamente con vivir y ser felices, ya haremos bastante.

lunes, 24 de octubre de 2011

Ris.

A título personal, considero que según la introspección humana, la provocación sin inteligencia, es estéril... Y expongo un enunciado en referencia al ser humano, con un toque de cierta ironía .. Suponiendo, claro está, que el ser humano y la ironía fuesen cosas distintas...

sábado, 15 de octubre de 2011

En tela de juicio.

Crucé el dintel de la puerta, dejando atrás el retumbante alboroto provocado por la inquietud del gentío, y sentí, de pronto, que estaba en otra dimensión... En aquella estancia reinaba  la solemnidad del silencio y la pulcritud del orden en sentido figurado y en sentido protocolario.Había dos agentes de policía de pie, con el torso erguido y con la mirada perdida en las vistas que brindaba el ventanal de enfrente. Los observé de arriba a abajo... Llevaban dos armas cada uno, atadas a los muslos, situación estratégica si se precisa su uso inmediato a causa de alguna disputa o altercado repentino ... La posición jerárquica de los puestos pertenecientes a los integrantes del juicio, dista de ser parecida a esa organización americana, nada justa según mi parecer, aunque se le da cierto protagonismo al juez, y se denigra del mismo modo al acusado, exponiéndolo en el centro de la sala, a tiro de todas las fulminantes miradas, violentas preguntas despiadadas y sentencias silenciosas ... Sometido a una atroz lapidación verbal... Al fondo de aquella habitación, sumido y ensimismado por un mar de papeles, se encontraba el juez, que presidía la sala con gesto adusto y severo, sin prácticamente mostrar expresión alguna. Al verle, me fijé en las demás personas importantes e influyentes que, sin hablar, y entre folios y mares de tinta, se preparaban para emprender una controversia verbal que determinaría el destino de una persona. Todos vestían con la negra elegancia de la toga, por la que tan solo se distinguía el cuello de las blancas camisas perfectamente planchadas y el fino nudo de aquellas distinguidas corbatas de tono apagado. El silencio se hizo más firme y el juez, en tono grave e imponente dio comienzo al juicio, planteando el motivo del proceso judicial, exponiendo el caso, presentando a las partes y a los defensores de las mismas... Y todo ello expresado en el más cultivado, técnico e instruído  vocabulario jurídico. Me temblaban las piernas, y temía incluso por respirar demasiado fuerte… Pero cruzando las manos con fuerza, me dispuse a escuchar, detenida y pausadamente, aquella conflagración verbal. El testigo, que había presenciado aquel nefasto encuentro a altas horas de la madrugada, entró en la sala, fue cubierto por un biombo de madera maciza y se le hostigó con un centenar de preguntas acerca del conflicto contemplado. La voz de aquella mujer, inexorablemente, temblaba y la palabra ‘forcejeo’ fue repetida en reiteradas ocasiones, en un intento de luchar contra la inquietud, salir de allí y denostar al destino por haberla inmiscuído en aquella tesitura procesal. Aquella noche, una pareja adulta de unos cuarenta años, mantuvo un conflicto oral que culminó en la controversia física, acometiendo en daños y heridas superficiales provocadas por una fuerte agresión. Cuando terminó de dar su testimonio, un auxiliar la sacó  de allí, y aquel sujeto sin rostro pero con voz femenina abandonó el lugar, sumergida en una atmósfera imperante de nervios atronadores… El Ministerio Fiscal tuvo la palabra y expuso su portentosa y clara acusación, dando paso posteriormente al abogado de la víctima, que defendió la inocencia de la perjudicada poniendo como pretexto las lesiones físicas que evidentemente presentaba. Finalmente, tuvo la palabra el letrado de la parte opuesta que, expuso un interminable manifiesto de la inocencia del acusado, siendo interrumpido por la frialdad del juez, quien pretendía llamarle la atención al mencionar notas obvias y evidentes acerca de la jurisdicción española. Las recriminaciones y acusaciones del fiscal, las incriminaciones por parte del abogado de la lesionada y la defensa proclamada por el letrado del inculpado, convergieron en la sentencia dictada por el juez, quien condenó al procesado a una pena de un año y nueve meses de prisión con motivo de agresión y falta a la orden de alejamiento, además de penalizarle también con el pago de una cantidad pecuniaria de 420€ a la persona afectada.  El acusado, en un intento de saldar su pena, se levantó y allí de pie, esposado en medio de la sala, expuso una serie de lamentos con los que consiguió llenarme los ojos de lágrimas paradójicas. Ante la atenta mirada de los presentes y ante la indolente y apática actitud del juez, se le impuso la pena y fue condenado, sin más dilación, a la sentencia impuesta. El juez dio por concluida la sesión y los agentes de policía retiraron al preso por la puerta de atrás…

Salí de allí y el mundo me parecía de otro color… El aire incluso era más denso de lo normal.. La escena, a pesar de su brevedad, había sido sórdida y algunas de las actitudes que hilvanaron el proceso, me produjeron tremenda aversión, aunque análogamente, otras me transmitieron una fascinación admirable, destacando principalmente el talante y la docta amalgama de palabras de la acusación…Me seguían temblando las piernas y las manos que había cruzado al comienzo del juicio, desprendían un horrible sudor frío...
No sé si algún día seré capaz de adoptar esa indiferencia y actuar sin utilizar los sentimientos como único pilar que sustenta mis razones. No sé si conseguiré vaciar mi mente de connotaciones afectivas influyentes y limitarme a ejecutar condenas formulando sentencias a partir de las leyes dictadas por  el Código Penal y el Código Civil… No sé si seré capaz de desarrollar esto… Ni si podré librarme de llorar después de cada juicio… Pero será mi trabajo y el camino está empezado. Dudo que tener un buen expediente sea todo para enfriar la sangre y actuar sin miedo… Por eso temo. Temo no hacerlo bien. Y lo hago en silencio…

Esto es todo, Señoría.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Lección de igualdad.

Discurso película "Es tiempo de matar".

"Había preparado una recapitulación estupenda… Pero no la voy a leer. Estoy aquí para pedirles disculpas. Soy joven y falto de experiencia, pero no pueden ustedes hacer al señor Carl Lee responsable de mis limitaciones… Verán, entre tantas maniobras legales, hemos perdido algo importante… Y ese “algo” es la verdad. No nos incumbe a los abogados honestos no solo hablar de la verdad, sino que hay que ir tras ella… Encontrarla…¡Vivirla! Mi profesor me enseñó eso…  Pero, ¿Qué hay dentro de nosotros que busque la verdad? ¿Es nuestra mente o es…nuestro corazón? Yo intenté demostrar que un hombre negro podía tener un juicio justo y que somos todos iguales ante los ojos de la ley… Esa no es la verdad, porque los ojos de la ley son ojos humanos, son los suyos y los míos, y mientras no nos veamos todos iguales, la justicia nunca será justa para todos…Seguirá siendo nada más que un reflejo de nuestros propios principios…Así que, hasta ese día, tenemos el deber, ante Dios, de ir tras la verdad… Pero no con nuestros ojos, ni con nuestras mentes, donde el miedo y el odio convierten la verdad en prejuicio… Sino con el corazón. Ahí donde no conocemos otra cosa más que ella.. La verdad.
Quiero contarles una historia… La historia que fundamenta este caso... Les pediré para ello que cierren los ojos mientras se la cuento… Quiero que me escuchen…Que se escuchen a sí mismos. Ciérrenlos, por favor.  Es la historia de una niñita que vuelve a su casa una tarde soleada… Quiero que se imaginen a esa niña... Una camioneta se detiene junto a ella… Dos hombres bajan, la raptan y la arrastran hasta un campo cercano…La atan…Le arrancan la ropa de su cuerpo… Ahora se montan. Primero uno…Luego el otro… La violan, destrozando toda su inocencia y pureza depravadamente entre un aliento de borrachera y sudor. Cuando acaban y cuando ya han destruido su matriz, acabando con cualquier posibilidad de que tenga hijos y de crear vida más allá de la suya, deciden utilizarla para el tiro al blanco, lanzándole latas de cerveza llenas. Se las tiran tan fuerte que le desgarran la carne hasta romperle los huesos… Luego, orinan sobre ella y después… la ahorcan. Tienen una cuerda… Hacen un nudo. Imaginen la soga alrededor de su fino cuello y un repentino golpe que la levanta en el aire mientras sus pies y sus piernas se sacuden sin encontrar el suelo… La rama en la que la han colgado no es lo suficientemente fuerte y se rompe, haciéndole caer, de nuevo, al suelo.  Ahora la cogen…La tiran en su camioneta y conducen hasta el puente del río. Desde allí, la tiran y ella cae, desde unos diez metros, hasta acabar en el riachuelo… ¿Pueden verla? Golpeada… Violada… Su cuerpo roto, empapado en su orina, empapado en su semen y en su propia sangre… Abandonado y tirado para que muera. ¿Pueden verla? Quiero que se imaginen a esa niñita… Ahora, sin embargo, imaginen que fuese blanca… ¿Qué ocurriría con la impunidad de esos malditos malnacidos...?
La defensa ha terminado, Señoría."



martes, 11 de octubre de 2011

El tiempo.

A veces, divagando entre lucubrantes y exultantes pensamientos, me pregunto de manera bohemia, para qué existe el tiempo. ¿Cual es la pretensión de ese reloj que hay colgado en la pared de mi habitación? Físicamente consiste en el repetitivo movimiento giratorio que una fina varilla ejerce alrededor de un epicentro...un núcleo...un foco que, análogamente, puede quedar comparado con nuestras vidas... No hablaré de vidas basadas en convicciones teocéntricas, ideales republicanos o principios nacionalistas...Nuestra existencia es mucho más simple... No es necesario fundamentarlas en complicadas e intrincadas teorías existenciales o en absurdas e hipócritas persuasiones de miserables y mezquinos diputados de poca monta que llevan nuestra realidad económica en volandas.. La vida, es mucho más que eso... La realidad de nuestros actos emana de la esencia del corazón... Dejémonos de formalidades y que fluya el sentimiento... Que brote la sensación...

Siento a diario la imponente necesidad de seguir plasmando mi letra sobre el blanco del papel, afortunado esclavo de mis manos, del mismo modo que nosotros somos esclavos de las manos de alguien algunas veces. Soy tinta, subyugada y diligente, pero apasionada y fogosa…Soy palabras y oraciones carentes de significado objetivo en ocasiones, pero en otros momentos sometidas a la cruda realidad de los verbos “ser” y “amar”.
Por ello fijaré el epicentro de nuestras vidas en una odiosa reverencia al tiempo. Vivimos ligados a un sometimiento cronológico, al mismo tiempo que nuestros ideales culminan en el sexo. La vida son minutos… Efímeros instantes que lanzan exabruptos contra la fugacidad de la vida burlando a la muerte y erotismo violentamente ardiente. Eso nos sustenta. Ese es el incentivo vital que alumbra el retorcido e inclinado camino hacia el atractivo color azul del cielo, pues, aunque nadie se haya detenido a calcular y valorar la densidad de estas palabras, el día que nacimos comenzamos a morir, sentencia que es de naturaleza bien cierta y que colorea en un tono incandescente la advertencia invisible que a diario nos recuerda cómo vivir cada momento como si fuese nuestro último instante respirando aire de esta tierra, propiedad absoluta de la joya más solemne: Nuestra propia vida.


domingo, 9 de octubre de 2011

Soñar ... y despertar llorando.

... y allí estabas, cogido de la barandilla blanca de aquel viejo barco. Yo te miraba desde dentro y observaba el destello de tu más intrépida valentía. Me hacías reír ... Y tú sonreías a alguien que había a la otra punta de la embarcación... De repente, dada la inexorable facilidad con la que viajamos a través de los sueños, nos vi colgados de un avión, volando a miles y miles de kilómetros del suelo, pero el miedo no se apoderaba de mi... Estabas tú. Me ayudaste a subir agarrándome bien fuerte, sin decirme nada... Y ahí, entre las nubes y el viento erosionando nuestros rostros...te perdí el rastro...

Dime a qué has venido. Dime si ha sido producto de mi mente o has decidido sentarte en mi cama esta noche para acariciarme y, mientras dormía, hacerme ver que todavía vives conmigo. Dímelo. Me he despertado, y sin saber qué había pasado por mi mente durante las oscuras horas en las que la luna nos vigila desde arriba, me sentía bien... Al ver nuestra foto, lo he sabido. Dime porque has venido...

Me gustaría denostrar reiteradamente a aquel pertinaz exégeta que decidió un día desterrarte y llevarte allí donde dicen que el tiempo no corre. Esta noche te has convertido en prófugo y has venido a mi habitación... Vuelvo a pedirte que me expliques porqué... Por favor. No sé si sonreír porque hoy te he sentido o perder la cabeza y gritar exabruptos contra aquel que te tendió la mano y despacio, suave y paulatinamente, un día te elevó... Sin decir adiós. No puedo mostrar indulgencia en esta tropelía interna... La rabia es inconmensurable... 
Quiero volverte a ver.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Sin frenos.

Chirriaron las ruedas y entre la nube de humo provocada por el estruendo del pistoletazo de salida, arrancamos, a toda ostia, carretera abajo... El acelerón fue atronador y ahora la pendiente es cada vez más pronunciada... Me da miedo. Los frenos están rotos... No funcionan... No podemos detener el movimiento y cada vez caemos más deprisa...Cógete al volante. Cógete bien fuerte. Abstente del mundo y mantén la mirada fija en la línea perfecta que confiere el horizonte..Sí, ese eje tangente al borde de la tierra, a partir del cual parece agotarse el mundo en un abismal precipicio... Fija la mirada en él y mantén una actitud firme. Sé un tirano del coraje. Todo está en tí. Vence el miedo... Solo depende de nosotros llegar vivos a la meta.

martes, 4 de octubre de 2011

Lo voy a lograr.

Hoy, he soñado despierta, con ser la primera y salir a ganar la conflagración...No pretendo solo concluir, sino triunfar en la batalla. Ahora sé cual es mi lugar y donde está esa meta por la que he de de lidiar sin dejar de resistir.. Mi destino voy a cambiar, sin a duras penas mirar atrás. Simplemente quiero hacer que este sueño se convierta en realidad...Ser un héroe...Ser un valiente.
Descubrí un nuevo mundo para mi y empecé a ser más feliz...Conquisté una ilusión y la tinta fluía entre mis dedos al compás de la melodía del palpitar de mi corazón que cada vez retumbaba con más brío... Sigo sin oír nada cuando dibujo sensaciones sobre el papel en materia de vocablos... Sigo alumbrando palabras... Sigo amando la pluma...Sigo siendo YO cuando escribo...Sigo siendo retórica.
Le puse a la vida un nuevo reto y pienso ganarle la partida sin terreno... Levantaré las manos y siendo una heroína con tacones y maletín, como ella me dijo una vez, me enfrentaré a las pugnas y revueltas jurídicas con la pretensión de llevar a cabo el libre ejercicio de amparar y defender a los afectados por la más vil, infame e inmunda tropelía y la más atroz iniquidad. Creeré,  en este sueño sin dejar de pensar que un día, lo voy a lograr.

lunes, 3 de octubre de 2011

Out.

Me gustaría saber en qué nube te has quedado dormido, porque yo me estoy perdiendo... No le encuentro sentido a nada y aquella concupiscencia amorosa que daba sentido a las líneas que el solo reflejaba en las persianas todas las mañanas, tampoco me suscita sentimiento alguno. No sé ni qué hora es, ni qué pone en este folio cargado de jurisdicciones históricas... No sé ni siquiera qué peinado llevo... Ni qué he cenado... No sé dónde está él... Ni dónde estás tú... No sé nada... y francamente en nada estoy.

sábado, 1 de octubre de 2011

1957

    
Mis abuelos.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cuéntame...

cómo me convertí coleccionista de realidades alternativas.
Gracias...

domingo, 25 de septiembre de 2011

Porque creo que gracias a ellos...


...aprendí, un día, lo que es realmente amar.

Es que amo la retórica...

No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana...y la raza humana, está llena de pasión. La Medicina, el Derecho, el Comercio, la Psicología y la Ingeniería son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida... Pero la poesía, el romanticismo, el desenfreno, la pasión, la retórica, el amor y el hecho de saber hilvanar las palabras para expresar cada uno de estos sentimientos de manera casi perfecta son, únicamente, aquellas cosas que nos mantienen vivos.

El club de los poetas muertos.

"Fuí a los bosques porque quería vivir a conciencia...Quería vivir a fondo y extraer el máximo de la vida...Olvidar todo lo que no fuese vida, para no llegar a la muerte descubriendo que no había vivido."

martes, 20 de septiembre de 2011

Cesk

Arribaràs cansada a casa, després de treballar...Obriràs lenta la porta... i et pesarà el dia a les mans. Veuré com entres a la sala,m’aixecaré i m’abraçaràs... Per caure després, rient, sense parlar-nos, al millor lloc d’aquell sofà.

domingo, 18 de septiembre de 2011

María

Anoche eran ya pasadas las cuatro de la madrugada y seguía sin poder dormir. No cesaba...No paraba de preguntarme el porqué de aquellas palabras y el motivo de aquel pensamiento que habías tenido... La verdad...No lo entendía. Pero no sé qué ha pasado...No sé si habré soñado algo y mi subconsciente ha cambiado de parecer, porque en el momento en que la melodía de mi teléfono se ha hecho hueco en mi habitación y he abierto los ojos, otra manera de ver la situación ocupaba mi corazón. Y justo aquel sonido significaba la llegada de un mensaje tuyo... Cuando lo he leído, literalmente he sonreído y me he dejado caer en la cama otra vez, con el móvil en la mano... Me he dormido...Profundamente... Tampoco sé qué habré soñado en esa hora... Lo que sí sé es que me he despertado feliz y la ansiedad de anoche, se había desvanecido.
La facultad... Con tan solo escuchar la palabra, un millón de connotaciones perturbantes asaltan el corazón... Ya lo sé... Llegamos a plantearnos cosas que, aunque parezcan físicamente probables, son ética y moralmente imposibles... Realmente imposibles.
Llegaste a mi vida justo en el punto más crítico del desarrollo emocional de una persona... Justo en ese momento. En el momento clave... y por ello te mantengo como tal. Eres un fuerte punto de apoyo en mi vida... Un rudo pilar. Y lo siempre vas a serlo. Lo noto...Lo noto muy dentro... Y es así.
Recuerdo que un verano, mientras bajábamos el puente de la playa en bicicleta me dijiste que tenías miedo a que la amistad un día se hiciese pedazos... Que tenías miedo de la Faculad...Que tenías miedo a lo que la vida misma pudiese hacer entre nosotras... Mi respuesta, sin mirarte, fue que nunca te iba a fallar. Hoy, con los últimos rayos de sol del verano, dos estíos después, lo mantengo.
Llegarán personas, se irán otras...Recibiremos putadas, ganaremos recompensas... Nos amarán y amaremos... Nos odiarán y no odiaremos... Nos harán llorar y lloraremos más que nadie... Nos abrazarán y abrazaremos.... Pero, puedo asegurarte, que nadie me abrazará nunca en mi vida como lo haces tú. Nadie. Nadie será capaz de en silencio decirme tanto. Nadie. Nadie podrá hacerlo. No creo que encuentre nunca a una persona capaz de decirme en medio del salón a media noche y derramando una lagrimita, que me quiere, mientras todos duermen... Tampoco creo que encuentre a nadie que sea capaz de abrazarme y llorar durante más de cinco minutos...sin soltarme...sin cansarse... No creo que nadie me abrace en una fiesta y llore una canción a mi lado, soportando empujones, golpes... Pero obviando el resto del mundo...Rodeadas por una férrea y hermética atmósfera, oyendo la música a lo lejos y entendiéndonos con cada lágrima... Sin hablar...Símbolo de una vetusta amistad.
No creo, que encuentre a nadie como tú, durante el resto de mi vida.

Siempre serás MI MEJOR AMIGA.

Te quiero muchísimo.
Por un para siempre sincero.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Cinco.

Escuchemos el silencio.

martes, 6 de septiembre de 2011

Trece.

Tan solo escasos siete días y ya puedo sentir dentro de mi el olor del ostentoso y denso aire jurídico... Ansío, despertar y poder ver que, en ese reloj que me brinda la hora cada mañana,  hay digitalmente dibujado un "13"... Sí, definitivamente lo ansío con toda mi alma... 

Vamos allá.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Da igual.

Cae a plomo en la profunda, oscura y maníaca inmensidad del ser. Parece que los años corren y es necesario vivir cada momento como si fuese el último... Al límite. No lo entiendo... Aunque, si bien hacemos uso de la más sincera introspección, no debería importame demasiado todo esto... Todo son prejuicios imbéciles y preocupaciones que, banalmente, golpean el corazón. ¿Por qué preocuparse? ¿Por qué no ser de verdad ? Todos somos humanos y toda nuestra existencia está compuesta por irrisorios e impúdicos sentimientos. Otros deberían estar más preocupados por una amplia diversidad de actos que aparentemente no son reconocidos como faltas o pecados morales... Aversión...tremenda aversión me produce... Y Reitero: No lo entiendo....Pero bajo una satisfactoria resignación existencial diré que, tal y como dicta la sabiduría de los eruditos embriagados: "Ya descansaré cuando me muera".

domingo, 28 de agosto de 2011

Quítale voz...

...que hoy prefiero las canciones que no hablen del corazón.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Destino: El cielo.

Corría el año 1993 y por aquel entonces las margaritas comenzaban a nacer. Una tarde como otra cualquiera, el 4 de febrero de aquel frío invierno, a la hora de la merienda, un sangriento río de vida se deslizó entre las piernas de aquella mujer y unas horas después, a las ocho menos veinte de la noche, respiró por primera vez la persona que a partir de aquel momento se convertiría en la niña de tus ojos para siempre... Y lo fuí. Me convertí en un pequeño ser que aportó vida a aquella casa... El último ser en hacer honor al apellido Samper.
Dicen los entendidos que la memoria es capaz de almacenar recuerdos a partir de los tres años de edad... Es cierto, pero las fotos que tengo ahora mismo esparcidas encima de la mesa son recuerdos congelados que me traen a la mente sentimientos de cariño, de afecto sincero, de predilección insaciable... Sentimientos de puro amor. Son tus fotos. Apenas guardo en la memoria una leve y turbia imagen tuya, pero recuerdo perfectamente tu apariencia sublime, augusta y altamente señorial. En tu juventud, allá cuando todos nos enamoramos, siempre fuiste un hombre de naturaleza esbelta y estilizada, sin dejar por ello de poseer un torso enérgico, fuerte y vigoroso, en el que los años dibujaron a sus anchas cientos de surcos y arrugas, que te hicieron mucho más bello de lo que ya eras... Tu cabello blanco, peinado hacia atrás con perfecta pulcritud, dejaba al descubierto aquella frente que albergaba una formidable inteligencia.... Un intelecto realmente sobrecogedor. Recuerdo aquellos pantalones cortos, aquellos cinturones de piel perfectamente encajados en la cintura, aquel reloj en tu mano izquierda, aquella camisa desabrochada durante todo el verano y aquellas cuadradas y oscuras gafas... Me pregunto dónde estarán. Fuiste parte de mi vida y yo fuí tu corazón durante ocho años... Ocho años en los que me protegiste con tu vida y me enseñaste más de lo que yo era capaz de imaginar hasta hoy... Pero lo hacías todo en silencio, sin molestar, dejando tu huella fuertemente marcada con el más cauto sigilo. De esto ya hace mucho tiempo y son vagos los recuerdos que mi mente alberga...Pero aun así cuando recuerdo esos momentos, se me hiela la sangre y lo siento como si hubiese ocurrido ayer. Tengo aquí delante el carné de la escuela con el que venías a recogerme todas las tardes... Es un simple trozo de cartón rosa, tono pastel, con mi nombre grabado a máquina, el cuño del colegio y mi foto en blanco y negro, pero el simple hecho de tocarlo y olerlo me estremece. Tenía cuatro años... Solo cuatro años cuando salía a las cinco de la tarde por la puerta y te buscaba entre la multitud de padres que se agolpan en la entrada y mueven la cabeza de manera intermintente buscando a su hijo... Con el tiempo me acostumbré a no buscarte y mecánicamente dirigía la vista hacia el bancal de aquella casa. Siempre me esperabas allí sentado, fumando un cigarro de la marca Celtas...Yo catalogué aquella marca comercial como "el tabaco del home de la espasa" ... ¿Lo recuerdas? Al verte, tremendamente emocionada, salía corriendo, y te abrazaba como si me fuera la vida en ello, sintiendo aquel olor a sabiduría y protección... Volvíamos siempre a casa por el mismo camino, aquel al que nombramos La ruta del caracol y el olor diario a chocolate caliente se convirtió en parte del escenario. Sentías un amor tremendo por los animales y ambos nos acostumbramos a ver todas las tardes a las cinco y media, aquel documental que emitía el canal 2, sentados, codo con codo, mojando galletas en un gran vaso de leche y dejando volar nuestra mente hasta el corazón de África... Todas las tardes. Y aquel verano... No lo olvido... Te encantaba pasar el tiempo conmigo, haciéndome preguntas trascendentales con la intención de estudiar aquellas inocentes e ingenuas respuestas de niña pequeña y crearte un perfil sobre mi... Eras la persona que más me conocía y te limitabas a justificar todas y cada una de mis travesuras con una simple frase: "  La xiqueta es molt lista y es viva". Era viva, según tú, y es la palabra que mejor me define. Me enseñaste la importancia de muchas cosas, me transmitiste el valor, me mostraste la trascendencia del orden e intentaste inculcarme la paciencia, fracasando en ello ... Pero no te culpo, ni mucho menos... Al fin y al cabo recuerda que "soy viva".
Disfruté de ti durante tan solo ocho años de mi vida... Ocho años fugaces...Ocho años en los que no me di ni cuenta de que la vida pasaba, de que yo crecía pero tu empezabas a morir. Y finalmente te fuiste. Preparaste el equipaje y te marchaste aquel mes de enero, cerrando la puerta sigilosamente y sin decir adiós.
Han pasado diez años y jamás había sentido esto...No sé descifrar este sentimiento, pero ahora mismo albergo en mi interior una gran impotencia. Jamás había resurgido, pero siento la necesidad de hilvanar las palabras que se agolpan desesperadamente en mi mente y expresar el sentimiento que está apunto de hacer que estalle mi corazón.
¿Por qué te fuiste? Piénsalo y si me escuchas dime si realmente era necesario marcharse tan pronto... ¿Por qué te reclamaban en el cielo? Tal vez habían varias vacantes para ángeles y quién mejor que para ocupar ese lugar... No importa...Realmente no me importa el motivo de tu partida... Fue hace mucho tiempo. El problema es que ahora, diez años después de perderte, soy consciente del vacío que dejaste. He crecido y sé que me has visto...Sé que me ves. Sé que me escuchas y te sientas a mi lado cuando la desolación hace que me derrumbe... Pero te he necesitado... Te he necesitado mucho... Ahora soy consciente de ello. Crecí... Tomé la comunión... Me sentí sola...Me sentí querida... Me enamoré loca y dulcemente de aquel niño... La adolescencia y sus prejuicios se apoderaron de mi razón ... y quise correr...Correr muy lejos y perderme... Perderme y escuhar mi corazón...Solo mi corazón. Pero la razón volvió y la responsabilidad se convirtió en mi perfecto aliado... Vino la constancia... Luego el odioso e impecable perfeccionismo... Llegarón después los prejuicios más serios... Los llantos adolescentes injustificados... Los inútiles quebraderos de cabeza... La aceptación de los problemas y el hecho de asumirlos... La capacidad de esfuerzo y sacrificio... Las insaciables y poderosas ganas de luchar que alguien me brindó... Y finalmente llegué hasta aquí. ¿Me has visto? Sé que no tiene sentido que te cuente todo esto, ya que has estado a mi lado en todo momento... incluso mientras dormía. Pero aun así, últimamente, hay algo en mi interior que no me deja respirar... Te he necesitado... Y hoy, te necesito más que nunca... Ojalá pudieras verme... Me he matriculado en Derecho, carrera y profesión dignas de ser practicadas por individuos de mente tremendamente fría... Yo no soy así... Sabes que soy odiosamente sensible y me encantaría tener miles de conversaciones contigo, en nuestro más profundo valenciano... Esas conversaciones en las que dos de cada tres frases son proverbios o sentencias dictadas desde la más experimentada vida y desde el corazón de un abuelo que adora a su nieta... Te necesito.
Tiempo atrás, ya pasados los años, me costaba mucho ir a tu casa y pasar por esa habitación... Cada vez que entraba, una atmósfera imperante me envolvía y el ambiente se hacía sórdido... Estremecedor... Y te veía ahí, encima de la mesa... Dentro de un bote, rodeado por una cinta dorada, en la que grabaron tu fecha de nacimiento y aquel día de enero en el que suspiraste por última vez. Era tal la rabia, que no era capaz de pensar con coherencia y me asaltaban unas ganas atroces de lanzar el bote contra la pared, hacerlo mil pedazos y que aparecieses detrás de aquella nube gris de cenizas... Te hubiera amarrado para siempre, o al menos hasta que a mi me hubiese tocado marchar hacia el cielo...De este modo nos iríamos juntos...Al fin y al cabo, tú ya sabes el camino. Con el tiempo lo fui asimilando y la aceptación de la fugacidad de la vida y las ganas de volar me permitieron entrar en aquella sala, darte un beso y tras oler las flores frescas que te ponía la yaya todas las semanas, salir de allí, cerrando la puerta despacito, imaginándome que te dejaba allí durmiendo...Imaginándome que aún estabas vivo.
Hemos guardado tu recuerdo en nuestro corazón y nunca jamás te hemos olvidado, aunque alguno de nosotros, desde aquí, te haya roto el corazón. Una vez lo hizo él y rompió con aquel regalo que la yaya y tú le hicistéis hacía 38 años: Su propia vida. Él mismo la borró e hizo que se desvaneciese con la toxicidad de aquella nube de humo... Lo hizo dulcemente... Pero se fue contigo.  Abrázale de mi parte... Abrázale bien fuerte...durante unas horas, si es que ahí arriba existe el tiempo. Dile que tampoco le he olvidado... Dile que también vive conmigo.
Sé, que desde la ridícula condición de los terrestres, no estoy en disposición de pedir absolutamente nada... Aun así, quiero pedirte que sigas a mi lado como lo has hecho hasta hoy... Que sigas agarrándome la mano bien fuerte, tal y como haces en todas estas fotos... Que no dejes de abrazarme cuando lloro por las noches hasta quedarme dormida... Que me retires el pelo de la cara cuando deba enfrentarme a un problema... Que te pongas detrás de mi cuando me miro al espejo y me digas al oído que sigo siendo la teua princesa... Que cuando me hunda me recuerdes que sóc viva... Que cuando me caiga, me levantes y me limpies el polvo de las manos y las rodillas, como cuando me caía con la bicicleta... Que cuando llore me seques cada lágrima con tus pañuelos bordados de tela ... Que cuides del papá... Que protejas a mis tías... Que sigas adorando a la yaya como el primer día que la viste... Que me mires y sonrías ... Que me arropes por las noches y digas un “eres molt lista, xiqueta de los tuyos, cuando tenga un examen importante y el miedo consuma mis nervios... He pedido demasiado... Puede ser... Pero sé que cuando formabas parte de este mundo, hubieses dado la vida por mi y esto, comparado con aquello, no es nada.

Hoy he llorado por tí, después de diez años... De hecho lo estoy haciendo ahora... Las lágrimas impactan sobre mis piernas al tiempo que pulso las teclas de este ordenador y redacto una carta para ti.  Te había extrañado mucho, pero ahora, cuando la mayoría de edad y la madurez se apoderan de mi, siento un vacío tremendamente profundo... Ahora es cuando realmente te necesito.
No me abandones.
A pesar de todo, hay una llamita que sigue sin apagarse... Esa llama es la luz de tus ojos rasgados... Esa luz que me todavía me ilumina desde lo más alto... Desde las estrellas y, a pesar de que no te tengo cerca, y de que estás a un millón de kilómetros de aquí, me tranquiliza pensar que aquel apuesto hombre que se hizo llamar mi abuelo, me mantendrá por siempre, a salvo, en su más tierna gloria.


Te quiero, yayo.

martes, 23 de agosto de 2011

La luna.

Salgamos ahí fuera y tirémosle piedras a la luna, a ver si con suerte nos cae y la guardamos en la caja de galletas que hay encima del sofá. Guárdala. Dejaremos la noche a oscuras y todos creerán no estar viviendo. Excepto nosotros. Una vez la guarde, cerraré la caja, me sentaré encima y te comeré a besos como si mañana no fuésemos a despertar. A oscuras...Dibujaré ansiosamente con mis dedos la silueta de tu vigoroso y recio cuerpo. Te acariciaré el pelo y poco a poco, esos dulces roces se convertirán en feroces tirones impulsivos, propios de una justificada perturbación. La perturbación por tenerte delante...Me abalanzaré sobre ti y te susurraré al oído esas palabras que me dedicabas los viernes de madrugada. Te las recordaré y sin prejuicios ni reparos, nos envolveremos en una atmósfera jadeante, ultrajando el respeto a nuestros propios cuerpos y haciendo sudar a las pardes... Las gotas de sudor se deslizarán por el crital del marco de fotos de tus tíos de Jaén y morirán ahogadas las caléndulas del salón. Beberemos daiquiris de La Habanna, Absenta o Whisky escocés, sin obedecer a la abstemia programada en cada fin de año. Temblará todo y el cristal de la entrada se resquebrajará, colisionando contra el suelo al mismo tiempo que un sollozo varonil se apoderará del eco de toda la casa. Todos nos oirán, pero nadie será capaz de vernos...La luna estará en la caja... La noche estará a oscuras... La vida seguirá pasando ...y yo, seguiré con el deseo de no querer estar jamás a más de tres centímetros de ti, maniatándote y recluyéndote por siempre entre mis piernas, mientras me sujetas con fuerza el rostro y me recuerdas que aunque capturemos la luna y creemos la oscuridad, solo cuando tu luz interior se apague, deje de sonar el 'tic-tac' del reloj y abandones este mundo, te separarás de mí. Hasta ese momento, con la luna recluída, seguiré amándote a oscuras, bajo las sábanas, todas las tardes de mi vida.

domingo, 21 de agosto de 2011

Rodoreda

... I sempre els recomanava que, si moria i la vestien elles, no li posaren sabates, perquè si era veritat que els morts tornen al món, volia tornar-hi sense que la sentiren i sense molestar ningú.

jueves, 4 de agosto de 2011

Por ahora, pseudomomentos.

... y ojalá mañana no amanezca hasta las doce.

martes, 2 de agosto de 2011

Nostalgia injustificada.

Si al despertar no he soñado contigo, me lo invento y sigo adelante... Solo pensar, en tumbarme en tu ombligo, me hace ser testigo de el calor cosido a nuestra piel... Enterrarnos en la cama, que mañana no amanezca hasta las doce, que nos destrocen los latidos y que, sin más, las ganas se disuelvan en el roce de tu cuerpo contra el mío...

miércoles, 27 de julio de 2011

Piensa.

Piensa que es la única vida...que podemos compartir.

Derecho...

... y fue mirar a mi alrededor y saber que aquel lugar me esperaba desde hacía mucho tiempo. Mi mente, en silencio, procesaba y retenía cada imagen, con detenimiento, intentando disgregar las ideas correctas de los sentimientos puros, combatientes, estos últimos, de un asalto hostil interno... Aquella disertación otorgada por la vida misma tiempo atrás, me había hecho bajar las armas y no recordaba mi manera de luchar...De lidiar...De combatir por algo. Ni siquiera la recuerdo hoy. Sentía pavor y mis pasos resonaban dentro de mi... No escuchaba nada más...Pero aquel temor, aquel desasosiego espantoso fue desvaneciéndose poco a poco, hasta que sentí ,por completo, que aquel era el lugar que siempre me había tendido la mano... Escuchar aquellas palabras pinceladas con retórica pura y cargadas de ilusión, fue como sentir caricias sinceras ...Caricias de alguien inesperado... Sentía como si me agarrara la mano y me dijera "Ven conmigo"... Notaba, en lo más profundo de mi interior, que después de todo, aquello , sin más, era para mi.

domingo, 24 de julio de 2011

Philadelphia

- Charles, yo... Le agradezco, sinceramente, su fe en mis posibilidades...
- La fe, Andy, es creer en algo de lo que no tenemos ninguna evidencia, y eso no te corresponde a ti, ni a esta situación.

Vive

Cuando naciste, tú llorabas y todos alrededor sonreían...Vive tu vida de forma que cuando mueras, tú sonrías, y todos los de alrededor lloren.

viernes, 22 de julio de 2011

Dones

Veure eixes actituds cacics subordinades a una submissió encoberta  i sentir eixe tipus de comentari no em provoca cap altre sentiment que sentenciar, amb ràbia, que l'amor es la força que mou les dones i les dones la força que mou el món.

miércoles, 20 de julio de 2011

Reflex

Congelemos los mejores momentos de nuestras vidas.

martes, 19 de julio de 2011

Llegó el SMS

Fecha: Martes, 19 de julio de 2011
Hora: 14:01h
Mensaje de texto: PREINSCRIPCIÓN. NIF: xxxxxxx. Admitido en su primera opción, con código de titulación: 141.

Aceptada en Derecho por la Universidad de Valencia.
He llorado, con el mismo sentimiento que el día que nació mi hermano...Inexplicable...Increíble.
Ahora sí, SEREMOS ABOGADOS.

lunes, 18 de julio de 2011

SMS

Solamente el hecho de pensar que mañana una simple frase fría, correcta y escueta, tecleada desde una central, determinará nuestras vidas....me estremece.

Lennon.

La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.
John Lennon.

Recuerdos.

Y es que por más que intente lo contrario, todo aquello que no escribo en el papel, lo borra el tiempo.

miércoles, 13 de julio de 2011

Tiempos

Basta. Estoy fuera de los recuerdos... Del pasado. Antes o después las cosas que dejamos atrás nos alcanzan. Y los detalles más estúpidos, cuando estamos enamorados, se recuerdan como los más bonitos. Porque su simplicidad no tiene comparación. Y me dan ganas de gritar en medio de este desconcertante silencio que llega a hacer daño. Basta. Ponlo de nuevo todo en su sitio. Cierra. Doble vuelta de llave. En el fondo del corazón, allí, en aquella esquina. Ponlos allí, bien escondidos, donde no duelan, donde nadie pueda verlos. Donde tú no los puedas ver.
Eran otros tiempos...tiempos de amor.

martes, 12 de julio de 2011

Unes paraules d'alé

...perquè un dia vaig descobrir que les llàgrimes s'unflen com grans de raïm a dins dels ull, i després es trenquen i llisquen per les galtes...redolant. Sigues forta.

Porque esto lo escribí por ti, aunque no lo sepas.

Llevaba diez minutos mirando aquella grieta del techo…no se podía mover…Las imágenes de la noche se le aparecían en cada parpadeo y cada una de ellas traía consigo un cargo de conciencia. La tarde pasada… Si, se arrepentía de haber salido del curro, haber cogido el coche y movido por las ingenuas persuasiones de sus amigos haberse maqueado y haber salido hacia aquella discoteca. Imágenes, imágenes le venían a la memoria y no había ninguna que no fuese repugnante. Lo último que recordaba era el sabor agrio y desagradable de aquella pastilla azul. ¿Por qué? ¿Por qué lo hizo? Ni siquiera él mismo sabía la respuesta. A partir de ese momento, cuando cerraba los ojos, solo veía luces, muchas luces y el parpadeo del neón de aquel tubo fluorescente. Los rostros de sus amigos ebrios y totalmente descontrolados…aquellas chicas tan dulces que él creía inocentes, en su total apogeo y jolgorio. Descontrol, alcohol, drogas, el sonido de inhalaciones en el eco de los lavabos, envoltorios de profilácticos por los suelos, los sollozos de mujer en aquellos baños, y la vida pasando por detrás. Recordaba haber actuado mal, haberse aprovechado del fruto de la droga… Recordaba el humo y el olor a maría que aún permanecía impregnado en su camisa…Las manchas de alcohol…La juerga, el sexo, la tentación… Y arrepentimiento por haber salido aquella noche. Como pudo se levantó, apoyándose en aquella añosa mesa. Arrastrando los pies, llegó hasta el espejo de la entrada y se observó. … y siguió observándose… Era lamentable. Tenía el cabello completamente deshecho, los ojos rojos, los labios brutalmente manchados de carmín y un pequeño rasguño en la ceja derecha… Llevaba puesta su camisa favorita, aquella que su hermano le había regalado en el viaje a Ámsterdam..si, puesta, pero abierta, sin botones y completamente destrozada. Sin poder apenas andar y coordinar el ritmo de los pies, salió al balcón. En el parque de abajo los niños jugaban y cada carcajada hacía un profundo hueco en lo más profundo de su ser. Él no era feliz. Y aquellas parejas que compartían miradas odiosamente dulces y aquel olor a chocolate caliente de los domingos… Se giró, miró hacia el calendario… 25 de octubre, Domingo. Él no tenía a nadie a quien rendir cuentas, a nadie a quien llamar para cenar, a nadie a quien decir “ya estoy en casa” ..a nadie, a nadie que no fuese su madre y sus colegas, que borrachos como él, ese día no se levantarían hasta las seis. Su vida era interesante, si, más que nada por la intriga de saber cómo terminaría. No tenía expectativas, deseos inquietudes ni ambiciones…Nada tenía ya arreglo. Sus veinte años eran ya tardíos para él y seguiría, si, seguiría, a pesar de su voluntad, marchando de fiesta con aquellos que aparentaban ser sus amigos, solo para sumir en aquellos lúgubres ambientes la más profunda de sus agonías. ¿Qué quedaba por hacer? Nada. ¿Intentar remediar su vida? No. Simplemente esperar … esperar… vivir y “disfrutar” hasta que un día el tiempo decidiese detenerse. Ese día, desde otra dimensión, se preguntaría si aprovechó bien la vida que le habían regalado. Hasta entonces, no había más…solo alcohol, sexo, descontrol, peleas, deudas, cargos de conciencia, y a seguir.
Cuida de tu gente.
Un buen verano.